Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: viernes 29 de mayo de 2020
Categoría: Institucional
Subcategoría: Tribunal Supremo Electoral (TSE)
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Ahora que el Tribunal Constitucional (TCP) está atendiendo algunas demandas que apuntan a acabar con irregularidades que contiene la ley electoral, el país mira con esperanzas la posibilidad de que se garantice que en las próximas elecciones no exista el peligro de fraude.
Como se sabe, las elecciones del 20 de octubre pasado fueron una exhibición de todas las irregularidades que se puedan imaginar, como lo dijo en un documento extenso la misión de la OEA que llegó al país para el efecto.
El documento decía que el fraude se detectó en todos los pasos de las elecciones, por lo que recomendó que las elecciones fueran anuladas, lo que correspondía que lo hiciera el Tribunal Supremo Electoral (TSE) pero por alguna extraña razón lo hizo la Asamblea Legislativa (ALP).
En ese acto se había producido una irregularidad, pues el poder legislativo no puede entrometerse en los afanes del Poder Electoral, según dice la CPE, como lo ha hecho notar el abogado José Carlos Sánchez.
Y el Procurador del Estado, José María Cabrera, ha contribuido a este debate diciendo que el TSE debería asumir la función de parte querellante en este entuerto, a fin de defender su calidad de Poder del Estado.
Es probable que el TSE tenga que eliminar las aberraciones y atropellos introducidos en las leyes electorales y sobre todo en la geografía electoral, porque ha surgido una corriente ciudadana que se fortalece cada día y exige eliminar toda posibilidad de fraude.
Cuando hay un parlamento que no representa a la ciudadanía, corresponde que las autoridades aprendan a escuchar a la gente, esa que no está representada la asamblea nacional, que fue conformada mediante elecciones fraudulentas, las de 2014.
Habrá que revisar el padrón electoral, sobre el cual se han hecho tal cantidad de irregularidades que hubieran provocado alaridos entre los funcionarios de la OEA.
En 2009 se produjo en Bolivia un espectacular e inverosímil incremento de la masa de votantes. Habían llegado unos “expertos” de España y Venezuela decididos a proponer formas diferentes de fraude. El resultado fue sorprendente, con cifras nunca vistas, en ningún país del mundo. Fue el récord mundial de inscritos para votar en un país de 10 millones de habitantes.
Entre el 9/09/09 y el 20/09/09 el total de empadronados pasó de 2.616.846 a 3.568.906 personas. Esto es, en sólo 11 días, el padrón creció en 1.043.378 registros.
A velocidad similar, del 20/09/09 al 12/10/09 el total de empadronados pasó de 3.568.906 a 4.561.300 personas. Esto es, en sólo tres semanas, el padrón creció ¡en 992.394 registros!
Con lo que los funcionarios del TSE habían logrado atender el pedido del cocalero Morales, quien quería que de todos modos los votantes superasen la barrera de los 5 millones.
Ahora que esa dictadura ha pasado, esas barbaridades deben ser eliminadas.



