Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 20 de mayo de 2020
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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Hoy la mayoría de la gente razona la política viendo el enfrentamiento entre el gobierno y el MAS; para buena parte de la ciudadanía Comunidad Ciudadana pasó a tercer lugar, así como desapareció Camacho del pensamiento de la población. En el tema de la promulgación de la ley de llamado a elecciones, Jeanine Añez respondió al MAS y al Parlamento como candidata, no como Presidenta. Para el bien de la democracia y un mejor enfrentamiento contra el MAS, sería mejor que ella no sea candidata, pero eso es ilusorio porque ya está en carrera.
Es ingenuo pensar que dejará ese rol, ya está en campaña, toda acción gubernamental contra la pandemia la pinta como candidata; que ella lo sea, favorece los ataques del MAS en contra del gobierno y limita las posibilidades de un acuerdo nacional para enfrentar las diversas crisis que vive el país.
La ciencia política comparada muestra que cuando hay elecciones en situaciones de crisis, usualmente el candidato de los gobiernos que luchan contra ellas sale ganador. Pero existe una variable de ajuste, con cuánto éxito los gobiernos luchan contra la crisis; si lo hacen bien pueden salir ganadores, si la crisis se les descontrola, pueden perder las elecciones. En esa encrucijada se encuentra la Presidenta-candidata Añez.
En el caso de Estados Unidos, pre pandemia, el candidato-Presidente Trump tenía una ventaja de 10 puntos sobre cualquier candidato de los demócratas, ahora, por su mal manejo de la pandemia, Biden le saca entre ocho y 10 puntos de ventaja; pero falta mucho para las elecciones de noviembre, así como en Bolivia falta mucho tiempo de coronavirus y no se sabe con precisión cuándo será las elecciones, pues el Tribunal Constitucional aún no tomó decisión sobre las demandas de inconstitucionalidad contra la postergación de las elecciones. El MAS quiere esas elecciones cuanto antes y el gobierno trata de alejarlas lo más posible.
En Bolivia, los Demócratas y su frente electoral apuntan a un buen manejo de la pandemia, creen que así su candidata podría ganar las elecciones; no obstante, están cometiendo yerros indisimulables. En el otro bando, el MAS hace lo posible para romper la cuarentena, para demostrar que al gobierno se le fue de las manos el manejo de la crisis del coronavirus. Las movilizaciones de K'ara K'ara, Yapacaní, El Alto, Senkata son simplemente demenciales, buscan represión para que haya víctimas y así usar, como siempre, la lógica de la victimización. Todo eso da cuenta de la avidez de poder que posee el dueño del MAS.
Pero, en esta crisis de salud no sólo hay que observar el número de contagios y de muertes, sino que un elemento central es cómo queda la economía, esa que está sufriendo los efectos de la cuarentena. El MAS sigue aseverando que cuando ellos gobernaban no había crisis económica; en cambio, ahora, cuando el gobierno está en otras manos, sí la hay. La aseveración es cínica, pues ellos llevaron la economía al descalabro, pero hay sectores sociales que creen en ese discurso.
El MAS seguirá conspirando, tiene poder para ello, dos tercios en el Parlamento, jueces, fiscales y hasta gente infiltrada en el Ejecutivo. Habrá más actos de violencia en Yapacaní y el Chapare, ellos son una mezcla entre decisiones de las direcciones del MAS e impulsos de narcotráfico, éste desea la vuelta del MAS, además, hubo conspiración desde algunos Sedes, como los de La Paz y Cochabamba.
Pero no hay peor cosa que los gobiernos se miren el ombligo, que crean que lo están haciendo muy bien, algo de eso pasa con el régimen; está ciego ante sus errores y no posee una buena ingeniería política para el manejo de la crisis de salud, social, política y económica.



