Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: sábado 16 de mayo de 2020
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia directa y participativa
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Todo parece indicar que el ex está en todo, desde los petardos hasta el corona y sus deficiencias o aciertos.
No hay necesidad de seguir haciendo lo de siempre. Ellos son los culpables de todo, de todo hasta de la historia.
Indudablemente hay intentos de desestabilización e intentos de críticas irracionales. Pero es menester mantener la perspectiva de un gobierno provisional, extendido por un caso único en la historia de la humanidad; la Covid19.
Lo importante de un gobierno en custodia es que ese gobierno no puede darse el lujo de pasar leyes que afectan o afecten la seriedad de la democracia. No puede apoyar a los transgénicos ni ignorar las leyes que demuestran un abuso, como las de los chaqueos de la Chiquitanía.
Un gobierno de transición hace los esfuerzos de un gobierno a cargo de un proceso logrado por el grito desesperado de un pueblo, cansado de escuchar mentiras y corrupción.
Da la sensación de que este gobierno no sólo no está a la altura de su rol, sino que se está excediendo: viajes de cuñados o amigos, leyes que no contemplan el clamor de cambio de paradigma. Un gobierno tibio y represor de áreas que no comulgan con él.
Bolivia es una y no regiones, ¿acaso el Ejército o el Parlamento pueden, constitucionalmente, permitir que haya áreas que disientan y que justifiquen su rebelión a título de grupos? ¿El Chapare, Kara Kara, universitarios, grupos de choque, grupos de rompimiento de la cuarentena?
¿Acaso no es fundamental entrar en una catarsis nacional para eliminar los abusos del régimen anterior? Si no se hace eso, ¿dónde queda el gobierno de transición?
La situación de este gobierno no es fácil, seguro, pero ¿acaso el anterior se enfrentó con situaciones fáciles ¿Acaso no nos enfrenamos con situaciones difíciles todos los días?
Qué pasa con el manejo del gobierno, no es que se quieran perpetuar, es que no quieren siquiera eso; lo que quieren es desmantelar un tinglado de unidad nacional, que sí se creo, que sí se alimentó a partir de una visión quizá grandilocuente y poco inclusiva, pero se trató.
¿Acaso este transitorio está haciendo algo para de verdad unificar un país, que por demás lo encontraron deshecho? Da la sensación de que no, de que lo que hace es lo mismo que el otro, pero a título de mejor mantenemos todo igual, para que nada cambie.
Las leyes de los transgénicos, las leyes de los chequeos, las leyes del control de los agroindustriales. Todo parece que es una continuidad del Evo, y por eso la gente empieza a ser reticente a lo que hacen. Doctores del abuso están en el ministerio, doctores a cargo de ministerios que quieren coartar las libertades de expresión ¿por qué no les gusta la idea de que se mienta? Fácil, ¡no mientan ustedes!
Las elecciones no son la solución, seguro, pero son un camino y un camino serio de dar a la gente adulta mayor y sensata, que son todos los votantes, su derecho a decidir.
Si no les gusta reculen, que hay gente que sin ser de uno u otro bando están por cambiar todo, sin los azules, los negros o los rojos o los rosados, o los amarillos.
Atrévanse. A ver Jeanine salte a la palestra con otras novedades que no sean el pago de vuelos a sus allegados; salte con propuestas serias de avance y no con trampas articuladas.
Demuestren que son capaces de hacerse cargo de que las pititas han valido la pena o claudiquen y digan que no son capaces, fácil.
Carlos F Toranzos Soria es economista.



