Medio: El Deber
Fecha de la publicación: miércoles 06 de mayo de 2020
Categoría: Representación Política
Subcategoría: Escaños
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El principio democrático universal de un ciudadano un voto debe tener su correlación en la representatividad igualitaria de ese voto en la conformación de los poderes públicos de un Estado.
Las distorsiones y la ventaja electoral dentro de un país con un sistema electoral distorsionado por un fraude sistémico, es la prueba irrefutable de un esquema distorsionador de los elementos esenciales de la democracia.
El fraude electoral puede adoptar distintas formas o modalidades:
• Violación de los procedimientos electorales, como pasó masivamente en las elecciones de octubre del 2019
• Uso de violencia contra candidatos y amedrentamiento a votantes el día de la elección
• Normas antidemocráticas y desiguales que favorezcan al partido que las generó aprovechando una mayoría circunstancial.
¿El fraude sistémico puede ser decisivo para adulterar el resultado electoral y distorsionar la voluntad popular? Desde luego que sí. Y daré algunos datos históricos de elecciones, con las reglas democráticas anteriores a Evo Morales, en las que reglas electorales se definían mediante acuerdos plenos en el sistema de partidos políticos, y la distorsión que se produjo después con las reglas electorales de la dictadura masista.
• Elecciones 2002: el MAS sacó el 20,94% de los votos y obtuvo 8 senadores y 26 diputados. Es decir, 29% de senadores y 20% de diputados.
• Elecciones 2005: el MAS obtuvo el 53.74% de los votos, 12 senadores y 72 diputados. Es decir, 44% senadores y 55% de diputados
• Elecciones 2009: el MAS obtuvo el 63.91% de los votos y logró 26 senadores y 88 diputados. Es decir, 72% de senadores y 69% de diputados.
En esa elección de 2009, por primera vez rigió la nueva CPE de la dictadura, con los cambios hechos en el Senado, que aparte de aumentar la cantidad de 27 senadores elegidos por mayoría y minoría, se aumentó a 36, uno más por departamento, bajo el criterio porcentual, lo cual es una aberración jurídica y una distorsión del principio de igualdad territorial.
• Elecciones 2014: el MAS obtuvo 61% de los votos asegurando 25 senadores y 88 diputados. Es decir 69% de senadores y 67% de diputados
• Elecciones fraudulentas del 2019: el MAS sacó 47% de los votos y obtuvo 21 senadores y 67 diputados. Es decir 58% de senadores y 51% de los diputados.
Si algo es exacto es la aplicación de las matemáticas, la estadística y los datos históricos en materia social. Salta a la vista, sobre todo en la Cámara de Senadores, donde el cambio constitucional y las normas electorales aprobadas en la dictadura masista, les dio presencia nacional y la capacidad de controlar el accionar de cualquier gobierno posterior a ellos, como es el caso actual, verificado en las pasadas y fraudulentas elecciones de 2019.
Hoy todos estamos preocupados por cómo salir de la pandemia del coronavirus, cómo librarnos del virus chino, como le llaman algunos. Saldremos y estoy seguro que con menos daño que el previsto. Después vamos a ingresar a una locura electoral donde los candidatos van a querer sacar ventaja, sin darse cuenta que las reglas están amañadas para nuevamente volver a bailar la música que impuso la dictadura.
Hoy en día no existe campaña política moderna que no tenga una base estadística cierta para la toma de decisiones. Negarlo es volver al siglo IXX, donde la política era sentimiento y fuerza. Está bien que tengamos fe, pero no seamos ingenuos de pensar que, por ignorar los problemas, estos desaparecerán. Si no hay unidad de todos los actores políticos democráticos, perderemos lo poco avanzado, después de la huida del dictador. Necesitamos un gobierno fuerte, con manejo parlamentario mayoritario, y se equivocan quienes pelean por ser segundos, para competirle al MAS en segunda vuelta, cuando lo decisivo es la primera vuelta. Ahí se define el Parlamento y la estabilidad de un futuro gobierno.



