Medio: La Patria
Fecha de la publicación: lunes 04 de mayo de 2020
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Asamblea Legislativa Plurinacional
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No es difícil establecer prioridades si en el conglomerado social del país se consulta sobre la importancia de atender la salud o la política, la respuesta sin lugar a dudas por mayoría absoluta establece el cuidado de la salud, considerando además, la emergencia que se vive con la presencia del coronavirus y dejando en nivel inferior, el tratamiento del proceso eleccionario.
Muy pocos ciudadanos comprometidos en el tiempo actual en velar por la salud familiar, están interesados en el desarrollo de las elecciones, menos como una necesidad que tenga efecto de cambios radicales en el esquema vigente de una transición obligada por las circunstancias que todos conocen tras la huida del país de los gobernantes comprometidos en el mayor fraude electoral, lo que determinó por sucesión democrática el establecimiento del gobierno actual, que evidentemente tiene funciones concretas, una la de convocar a elecciones, que ya lo ha hecho y otra la de mantener la vigencia de un Estado que permita la convivencia pacífica entre bolivianos, hasta el cambio de gobierno.
Una desatinada declaración de una parlamentaria de la mayoría "masista", señaló al justificar la aprobación del instrumento para realización de las elecciones de aquí a 90 días, "que este gobierno debe cumplir el mandato de realizar elecciones y lo del coronavirus no es su responsabilidad". Vaya criterio desafortunado, propio de la insensatez de partidarios del anterior régimen que siguen las instrucciones de su jefe asilado en la Argentina y que como se observa, promueve una serie de hechos vandálicos que dañan la propiedad pública y privada, poniendo en riesgo la vida de muchos bolivianos.
Para la ciudadanía consiente, no es conveniente dar prioridad al tema electoral cuando la pandemia mundial nos acosa y pone en riesgo a nuestra comunidad, además que dar continuidad al proceso eleccionario, quiérase o no, obligará al gasto de millones de bolivianos, cuando ya se despilfarró una millonada en un proceso fallido por el fraude develado y del que - todavía - nadie se hace cargo, pero que tarde o temprano deberá reponerse al haberse comprobado el delito. El Estado tiene urgencia de disponer un alto presupuesto en planes de salud para completar la infraestructura hospitalaria que en 14 años, no recibió atención apropiada.
A raíz de las "movidas" de la mayoría congresal, dirigentes políticos y de ciertas organizaciones sociales no afines al MAS, han planteado la necesidad de suspender el trabajo de los parlamentarios que ganan jugosas dietas sin trabajar, generando un daño irreparable en la economía nacional, que en el tiempo actual debe disponer de fondos para priorizar gastos en el cuidado de la salud de los bolivianos.
Al producirse actualmente un conflicto de poderes a raíz del tema electoral, con el rechazo concreto del Ejecutivo para promulgar la fijación de tiempo para realizar nuevas elecciones, la brigada partidista la promulga, contradiciendo una opinión nacional, que obliga a las autoridades priorizar el cuidado de la salud y posponer el tema político de las elecciones. Es un conflicto que en el país debe resolverse institucionalmente, acatando el criterio ciudadano y no la posición partidista de un congreso ya devaluado.



