Medio: El Deber
Fecha de la publicación: jueves 23 de abril de 2020
Categoría: Debate sobre las democracias
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
La sumatoria de eventos y actitudes sectarias han conducido al país a una situación delicada en la que, a falta de un liderazgo arraigado en la sociedad, éste debe ser sustituido por una voluntad concertadora… si se quiere salir adelante con relación al coronavirus y sus consecuencias, preservando el sistema democrático.
Hasta ahora, el gobierno surgido de las jornadas de octubre y noviembre pasado ha tenido un amplio apoyo, que ha ido menguando debido a cuatro factores en orden de aparición: la oposición irracional y antidemocrática del MAS, la respuesta poco articulada y eficiente –más allá de las razones que la expliquen, muchas justificadas-- de los actuales administradores del gobierno y un creciente, pero aún posible de ser controlado, sentimiento autoritario que se anida en la sociedad boliviana, y del que el masismo también se aprovecha.
Nota particular merece el cuarto factor: la decisión de la Presidenta del Estado de aceptar las presiones de su entorno (y tal vez incluso alguna foránea) de postularse como candidata de una alianza de las características señaladas. Esta decisión le ha quitado, como demuestra el paso del tiempo, la posibilidad de construir un sólido liderazgo en la sociedad, tras el cual podríamos haber abierto en Bolivia un horizonte de esperanza.
Hoy, la realidad se va imponiendo a los deseos y queda en evidencia que la sumatoria de los hechos que señalamos rebasan de lejos la capacidad de gestión del gobierno actual. Y cabe aclarar que no es que con esa conclusión se exija al gobierno más de lo que puede dar, pero sí que genere condiciones para encontrar mecanismos que permitan revertir esa situación.



