Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: sábado 11 de abril de 2020
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Asamblea Legislativa Plurinacional
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La cuarentena, una de las estrategias más viejas de los sanitaristas del pasado, menospreciada por la ciencia y la tecnología modernas, renace como único recurso para contener una nueva “peste negra” que se expande por encima del espectacular avance actual del conocimiento.
Salvo Suecia y algún otro país del norte de Europa que están confiando en la responsabilidad personal, buena educación y disciplina de su pueblo para cumplir las normas, todos los países han tenido que acudir a la cuarentena, que aparentemente obliga a elegir entre la vida y la economía, pero que civilizadamente ambos aspectos pueden potenciarse en beneficio del desarrollo humano.
Nuestro país, por primera vez no está entre los peores, sino al revés, es uno de los que está conteniendo mejor el avance de la pandemia, pese a conductas imperdonables.
Como en ningún país, un órgano estatal es el principal saboteador de la defensa de la salud colectiva. Después que el fraude electoral y otros engaños develados motivaron la insurrección popular que hizo huir a su jefe, un grupo de parlamentarios, aparentemente honestos, asumieron una actitud que parecía innovadora, facilitaron la sucesión constitucional, la convocatoria a elecciones, la renovación total de la Corte Electoral fraudulenta etcétera, mostrándose como los conciliadores.
Sin embargo, apenas el jefe se libera del miedo y empieza a conspirar desde Argentina, los lobos abandonan su piel de cordero para iniciar el sabotaje, cuyas principales expresiones son las siguientes:
1) Censuras sucesivas a los ministros. Plan que felizmente fue parado en seco por la Presidenta del país al reelegir a su Ministro de Defensa, el primer censurado.
2) Subrepticiamente alientan la ignorancia o estupidez para que sus militantes coloquen carteles afirmando que el virus de la pandemia era invento de los neoliberales del Palacio de Gobierno fomentan la pedrea a las ambulancias y el sabotaje a otras medidas sanitarias.
3) Cuando la pandemia es innegable apelan a exigir al gobierno importe el Interferón que no figura en ningún país del mundo, ni siquiera como probablemente eficaz. Cualquiera que maneje internet puede ratificar esta verdad. Sin embargo, logran que las gobernaciones masistas de Pando y Potosí insistan en su importación sólo por ser cubano.
4) Alientan sus acostumbradas movilizaciones para que ciudadanos bolivianos retornen de Chile al país, incluyendo en ellos saboteadores de la cuarentena, pagados para boicotearla, colaborados por la Defensora del Pueblo, nombrada por ellos irregularmente, siendo que no tiene ni la formación ni la capacidad requeridas para ese cargo.
5) Son cómplices, sin dar muestras de contrición, de la aprobación de la demagógica Ley del Cáncer, vacía de contenido médico o social, de la ley del SUMI, cuyo engaño se desenmascara cada día con la calamitosa situación de los centros de atención médica en el país y la anarquía y desatención del sector salud, que destruyeron en sus 14 años de gestión.
6) El 23 de enero terminó su periodo constitucional. La prolongación de su mandato puede tener respaldo legal pero ya no es legítimo.
7) El abuso que hace de sus dos tercios de votos ya no corresponde a la realidad actual pues su partido, en vertical descenso, cuantitativamente llega apenas a contar con un tercio del electorado y, en cuanto a la calidad de los parlamentarios, no da ni para la crítica; no por su posición política, porque comunistas han actuado en el Parlamento con dignidad y talento, como Felipe Iñiguez, Hernán Quiroga, y otros que se enfrentaban a Víctor Paz Estensoro, Hernán siles Zuazo Walter Guevara, grandes estadistas de otro signo político, pero todos intelectuales meritorios y de respeto. Bastante diferentes a los amarra huatos de ahora, cuyo comunismo iletrado y servil sirvió sólo para encumbrar y endiosar a la ignorancia hecha gobierno.
8) Mientras la Corte Electoral y las fuerzas políticas han pospuesto el proceso electoral con un receso patriótico y solidario, el parlamento masista sigue conspirando. Ni se declara en receso por la cuarentena, ni cede siquiera una parte de su abultado presupuesto para ayudar a miles de necesitados.
La defensa de la salud impone detener la infección con disciplina férrea, reactivar la economía solidariamente y desarmar al masismo destructor con valentía política.
Javier Torres-Goitia T. exministro de Salud de Bolivia.



