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Medio: La Razón
Fecha de la publicación: viernes 13 de marzo de 2020
Categoría: Institucional
Subcategoría: Tribunal Supremo Electoral (TSE)
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Luego de más de tres décadas de procesos electorales, la democracia boliviana contó con un sistema de resultados preliminares denominado “sistema de aseguramiento de actas”. Tuvo su primera experiencia en el referendo constitucional de febrero de 2016. Fue una experiencia exitosa. Ya rebautizado como Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), el sistema se utilizó en las elecciones judiciales de 2017 y en varios referendos autonómicos entre 2016 y 2019. En todos ellos, de manera confiable, fue la única fuente de información oficial.
Tras ese corto verano, el TREP adquirió mala fama y quedó sepultado en las pasadas elecciones de octubre, que fueron fallidas precisamente por su pésima gestión, tanto técnica como institucional. La imperdonable decisión de los vocales de suspender la difusión de datos la noche de la elección abonó la idea de un “cambio de tendencia”, y reafirmó la ya construida narrativa del “fraude”. Así, lo que fue y debió ser un factor de legitimidad y de confianza terminó arrastrando el quiebre de los comicios.
Nunca se dirá lo suficiente que el sistema de difusión de resultados preliminares es justamente eso: datos preliminares. Su propósito es eminentemente informativo, y no tiene efecto legal ni vinculante. En el sistema electoral boliviano los resultados oficiales dependen del papel. Esto es, de las actas llenadas por las y los jurados electorales en cada una de las mesas de votación luego del cómputo público. Entender la diferencia entre dato preliminar y resultado oficial es fundamental.
La noticia entonces es que tendremos nuevo sistema informático a estrenarse el domingo 3 de mayo. Su desarrollo fue encargado a una empresa británica, pero su ejecución estará a cargo del TSE. No se conoce aún cuál será la arquitectura y alcance del Direpre, pero hay algunas señales importantes. La principal es que la difusión de datos preliminares empezará el momento mismo en que cierren las mesas de votación (a las 16.00 horas), y continuará sin interrupciones.
La transparencia y la confianza son condiciones necesarias para la realización de elecciones cuyos resultados sean aceptados por todos. No son condiciones suficientes, pero ayudan mucho. Lo fundamental es garantizar que la voluntad ciudadana expresada en las urnas será plenamente respetada. La difusión de resultados preliminares contribuye a ello, a reserva del posterior cómputo oficial en los tribunales electorales departamentales. Llega el Direpre. Lo estaremos observando con lupa democrática.



