Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: domingo 01 de marzo de 2020
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia representativa
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El análisis, titulado “Bolivia descartó sus elecciones de octubre como fraudulentas. Nuestra investigación no encontró ninguna razón para sospechar fraude”, aparece en una sección que es independiente de del periódico de la capital estadounidense y se denomina “Monkey cage”, en español: Jaula del mono.
Parece poco útil ahondar aquí acerca del revuelo provocado por aquella publicación que alegró a los masistas, indignó a la OEA, dio pretexto al socialista Gobierno mexicano para intentar inmiscuirse, sin invitación, en asuntos exclusivamente nacionales y sorprendió a los bolivianos que vivieron 21 días de indignación, zozobra, incertidumbre y temor, luego de las elecciones generales.
Al contrario, resulta pertinente constatar la calidad de la investigación en la que se fundamenta el análisis de aquellos expertos estadounidenses e interrogarse sobre su verdadero propósito.
Como lo menciona la misma publicación, el análisis que concluye en la falta de evidencia de fraude electoral se basa íntegramente en una investigación estadística. O sea, se fundamenta en la observación de los datos numéricos –a los que tuvo acceso y no explica bien cuáles–, del fallido proceso electoral boliviano de hace cuatro meses.
Sus conclusiones, en ese sentido, son conjeturas formuladas a partir del estudio de datos, en los que con seguridad no están contemplados los votos de los bolivianos difuntos, las actas encontradas en lugares ajenos al Organismo Electoral Plurinacional, ni aquellas manipuladas de manera ilegal para beneficio del MAS.
¿Y cuál es la motivación de los autores de la controvertida publicación? Podría mencionarse que su trabajo fue “encargado” por una ONG ligada al expresidente de Ecuador, socialista como el que nos gobernó casi 14 años, e inferir, a partir de eso, una intención política de alcance internacional dirigida a conseguir un efecto electoral positivo para el MAS.
Pero podría ser que se trate más bien de un ejercicio cuyo fin carece de mayor trascendencia y se limita a ejercer el enunciado que tiene como lema “Monkey Cage”: “La democracia es el arte de dirigir el circo desde la jaula del mono”.



