Medio: ANF
Fecha de la publicación: viernes 28 de febrero de 2020
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia representativa
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Un estudio realizado por los investigadores John Curiel y Jack R. Williams, científicos del Laboratorio de Ciencia y Datos Electorales del MIT, concluyó que en las elecciones generales de octubre de 2019, en Bolivia, no hay evidencia estadística que respalde el reclamo de fraude electoral, pero si considera que hubo golpe de Estado en contra del gobierno de Evo Morales con el apoyo de las Fuerzas Armadas y la Policía. El estudio cuestiona el resultado de la auditoría realizada por la Organización de Estados Americanos (OEA) a los comicios de octubre.
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El 20 de octubre de 2019, Morales reclamó la victoria en las elecciones generales, pero la oposición protestó por lo que llamó fraude electoral.
Foto archivo: El AlteñoLa Paz, 28 de febrero (ANF).- Un estudio realizado por los investigadores John Curiel y Jack R. Williams, científicos del Laboratorio de Ciencia y Datos Electorales del MIT, concluyó que en las elecciones generales de octubre de 2019, en Bolivia, no hay evidencia estadística que respalde el reclamo de fraude electoral, pero si considera que hubo golpe de Estado en contra del gobierno de Evo Morales con el apoyo de las Fuerzas Armadas y la Policía. El estudio cuestiona el resultado de la auditoría realizada por la Organización de Estados Americanos (OEA) a los comicios de octubre.
“No hay ninguna evidencia estadística de fraude que podamos encontrar: las tendencias en el conteo preliminar, la falta de un gran salto en el apoyo a Morales después del alto y el tamaño del margen de Morales parecen legítimos. En general, el análisis estadístico y las conclusiones de la OEA parecerían profundamente defectuosos”, señala el estudio en sus conclusiones que fue publicado por el medio estadounidense The Washington Post.
El 20 de octubre de 2019, Morales reclamó la victoria en las elecciones generales, pero la oposición protestó por lo que llamó fraude electoral. Un informe de auditoría del 10 de noviembre de la Organización de Estados Americanos (OEA) señaló irregularidades electorales, que “llevan al equipo de auditoría técnica a cuestionar la integridad de los resultados de las elecciones del 20 de octubre".
La OEA, mediante su cuenta de Twitter, expresó su respaldo a la auditoría realizada a los comicios de octubre y calificó el reciente estudio de “acusaciones distorsionadas” mediante un “análisis defectuoso”.
“Secretaría General de la #OEA mantiene respaldo a su auditoría de las elecciones en Bolivia. Vea respuesta (esp/ing) de OEA a las acusaciones distorsionadas y el análisis defectuoso recientemente publicado. #OEAenBolivia”, se lee en la cuenta de Twitter de la organización.
El documento de auditoría elaborado por la OEA resalta que hubo “operaciones dolosas” en las elecciones del 20 de octubre de 2019 que alteraron “la voluntad expresada en las urnas”.
“Las manipulaciones e irregularidades señaladas no permiten tener certeza sobre el margen de victoria del candidato (Evo) Morales sobre el candidato (Carlos) Mesa”, apunta.
El 21 de octubre, Morales fue validado por el Tribunal Supremo Electoral como vencedor de las elecciones de octubre por un margen del 10,57% de votos sobre su rival Carlos Mesa, con solo un 0,57% de diferencia, para evitar el balotaje. Pero las acusaciones de fraude se impusieron y afianzaron con los resultados de auditoría de la OEA. Morales renunció y dejó el país rumbo a un asilo en México.
Los investigadores del MIT afirman que el enfoque de la OEA se basa en supuestos dobles: que el recuento no oficial refleja con precisión el voto medido continuamente, y que las preferencias informadas de los votantes no varían según la hora del día. Si estas suposiciones son ciertas, agregan, un cambio en la tendencia de favorecer a una de las partes con el tiempo podría indicar que se ha producido un fraude.
“La OEA no cita ninguna investigación previa que demuestre que estos supuestos se mantienen”, apuntan.
Agregan que hay razones para creer que las preferencias y los informes de los votantes pueden variar con el tiempo: por ejemplo, las personas que trabajan votando más tarde en el día. Las áreas donde los votantes empobrecidos se agrupan pueden tener líneas más largas y menos capacidad para contar e informar los totales de votos rápidamente. Es posible, indican, que estos factores se apliquen en Bolivia, donde existen brechas graves en infraestructura e ingresos entre las zonas urbanas y rurales.
Sin embargo, “no encontramos ninguna evidencia de ninguna de estas anomalías. Encontramos una correlación de 0.946 entre el margen de Morales entre los resultados antes y después del corte en recintos contados antes y después del corte. Hay poca diferencia observable entre los precintos en los resultados antes y después de detener el conteo, lo que sugiere que no hubo irregularidades significativas. Nosotros y otros académicos dentro del campo contactamos a la OEA para obtener comentarios; la OEA no respondió”.
No obstante, por lo menos cinco estudios realizados por especialistas en Bolivia denuncian que hubo fraude e irregularidades en las elecciones nacionales celebradas el 20 de octubre.
Incluso, la empresa que realizó la auditoría informática al proceso electoral, Ethical Hacking, llegó a la conclusión de que las elecciones generales del pasado 20 de octubre están viciadas de nulidad. Los informes consignan 11 conclusiones sobre todas las vulneraciones que sufrió el sistema de cómputo oficial.
/ANF/

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