Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: lunes 24 de febrero de 2020
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia directa y participativa
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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Durante 21 días después del 20 de octubre, las acciones políticas de participación ciudadana tuvieron su causa en la información que circulaba en las redes sociales y su efecto se mostró en las calles y en los organismos armados del Estado. Cada instante de aquellos días, a través de Facebook, Twitter, Youtube, Instagram gente común y corriente de toda diversidad, informaba, analizaba, examinaba, debatía y discutía respecto de lo inmediato de su calle, su barrio, su comunidad, su ciudad. Decía también de su propia emoción. Y decidía. Y salía a su realidad y actuaba.
Aquellas tecnologías de empoderamiento y participación (TEP) fueron herramienta efectiva de participación ciudadana. Primero con ideas, imágenes y palabras propias de la web y, al instante, con acciones materiales en las calles. Fueron el instrumento para la cohesión social. El sustento, lo fueron contenidos ciudadanos que se hacían virales.
De TIC (tecnologías de la información y la comunicación), TAC (tecnologías del aprendizaje y el conocimiento) y TEP están llenas nuestras cajas de herramientas educativas, principalmente en la educación superior, pero también en educación regular de avanzada. Si las TIC permiten intercambio e interrelación; con las TAC se crea, se comparte, se difunde y se debate la información que lleva a los aprendizajes. Pero con las TEP se construyen sociedades. Porque permiten a las personas acercarse y colaborar conformando una comunidad virtual-real, sin necesidad de otros intereses o experiencias comunes que aquella que específicamente les ha convocado aún desde distantes territorios geográficos.
Entonces, si también desde la experiencia boliviana las redes sociales fueron las herramientas para construir espacios cívicos para la ciudadanía el mismo 20 de octubre pasado, hoy es urgente reactivar aquellos sitios para construir esferas públicas on line en la perspectiva del 3 de mayo próximo.
Es decir, constituir redes cívicas extraparlamentarias como espacios para el debate público de la ciudadanía, independientes del Estado y de las instituciones políticas convencionales. Estos foros cívicos de deliberación democrática en línea podrían ser verdaderas asambleas autónomas de participación y deliberación ciudadana.
Desde una red de colectivos ciudadanos se pondría en marcha un espacio asambleario virtual, para llevar a cabo propuestas ciudadanas que pudieran jerarquizarse a través de métodos de democracia directa y debatirse a través de herramientas de deliberación, en foros virtuales temáticos.
Allí, cualquier usuario de Internet puede depositar propuestas que, a su vez, serían debatidas y generarían nuevas propuestas. A partir del acopio de esas propuestas se podría confeccionar el programa electoral de la ciudadanía, que directamente señale los cambios que quiere introducir en el modelo de país actual.
Finalmente, se votarían las propuestas luego de un proceso de debate colectivo con mecanismos de participación deliberativa, a través de las diversas herramientas comunicativas disponibles en la plataforma: chats, foros, chat de voz, mensajes, etc.
Así se lograría aumentar la transparencia de los procesos políticos, mejorar la implicación de los ciudadanos, y mejorar la calidad de la formación de opinión teniendo abiertos nuevos espacios de información y deliberación.
Hoy, en el Parlamento ya no se intercambian ideas; ya la razón y la lógica han perdido importancia; ya no hay respeto por el argumento y las falacias son aplaudidas. Desde el poder se exalta el caudillismo, se fabrican verdades, se alienta el odio de clases, se desprecian las leyes, se reparte directamente la riqueza, se moviliza permanentemente a grupos sociales, se cancela la democracia.
La propuesta hoy es: usar las redes sociales para desmantelar el populismo (de antes y de estos días), a los Gobiernos corruptos (de antes y de estos días), y para empoderar a las personas.



