Medio: El Día
Fecha de la publicación: sábado 22 de febrero de 2020
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia representativa
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La presencia del ex mandatario en el escenario político nacional, así sea a más de dos mil kilómetros de distancia, todavía mantiene al país en la arena movediza, mucho más cuando pretendía meterse por la ventana al palacio de Gobierno a través de un curul en el senado. La idea no era para nada descabellada, tomando en cuenta que el MAS tiene grandes posibilidades de resultar primero en las elecciones del 3 de mayo y, por lo tanto, ganar la mayoría en el congreso, que de todas formas le servirá al masismo para hacerle la vida imposible al nuevo gobierno.
El “cuco” de hoy es Evo Morales porque todavía están muy frescos en la memoria los 14 años de saqueo, corrupción, abuso y narcotráfico, pero la inestabilidad política ha sido un mal recurrente en nuestra historia y jamás hemos aprendido la lección.
Los que sí conocen muy bien cómo funciona este país y saben sacarle provecho a la falta de memoria de los bolivianos son precisamente aquellos grupos que se hacen llamar sindicatos o movimientos sociales, que en los hechos no son más que mafias políticas que con Evo Morales llegaron muy lejos y que no descansarán hasta conseguir el objetivo de recuperar el poder. Esas organizaciones están muy bien emparentadas con el narcotráfico, el contrabando y otras bandas delincuenciales que seguramente meterán mucha plata para recobrar los espacios perdidos.
Recuperar la democracia y eliminar el riesgo de volver a la dictadura, no sólo requiere de la formación de un gobierno sólido, del establecimiento de grandes acuerdos y del desarrollo de políticas de seguridad que permitan frenar el crimen organizado que ha mantenido bajo control al país durante largo tiempo. La gente quiere ver resultados en sus vidas, una transformación desde el punto de vista económico y un cambio radical en la relación del ciudadano con el Estado, que hasta hoy no es más que un estorbo, una mano dañina que a cada instante le mete la mano al bolsillo a la población, un “mal necesario” que hasta ahora nadie sabe para qué sirve realmente.
Solamente cuando la democracia llegue al plato del ciudadano, cuando se note en la billetera, en el trabajo, en las escuelas y en el bienestar general; en la libertad y la tranquilidad de la gente, estaremos a salvo de los vendedores de humo, de los demagogos y falsos profetas que se aprovechan de la ausencia o la ineficiencia del estado para revivir muertos como el socialismo y ofrecerlo como la gran solución.
Solamente cuando la democracia llegue al plato del ciudadano, cuando se note en la billetera, en el trabajo, en las escuelas y en el bienestar general; en la libertad y la tranquilidad de la gente, estaremos a salvo de los vendedores de humo, de los demagogos y falsos profetas que se aprovechan de la ausencia o la ineficiencia del estado para revivir muertos como el socialismo y ofrecerlo como la gran solución.



