Medio: El Potosí
Fecha de la publicación: martes 04 de febrero de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Salvo el papelón de la candidatura del Frente Para la Victoria, que apareció con dos candidatos a la vicepresidencia del Estado, el registro para las elecciones generales del 3 de mayo resultó como se había anticipado.
Y aunque los efectos perniciosos de la división fueron oportunamente advertidos por este diario, tanto en editoriales publicados a fines de noviembre —cuando la partida de Evo Morales estaba reciente— como hace unos días, no vamos a escribir que “lo dijimos” porque, en realidad, fueron muchas las voces que advirtieron sobre lo que podría pasar.
En nuestro caso, advertimos apenas este fin de semana que “la inminente atomización del voto urbano en al menos cuatro candidaturas prominentes, (nos muestra que) estamos presenciando las primeras señales de una confrontación política que parece dispuesta a emplear los más bajos recursos de ataque y descalificación”.
El registro de candidatos simplemente confirmó todas las advertencias, incluidas las nuestras. Los binomios presentados fueron los anunciados y la cantidad de candidaturas también: ocho. Iban a ser nueve, pero la del Movimiento Tercer Sistema, del gobernador de La Paz, Félix Patzi, optó por no volver a presentarse. Al anunciar su desistimiento, dijo que lo había por no dispersar el voto, pero hay voces que señalan que su votación, considerable en su Departamento, podría favorecer al MAS dado que él había anticipado su respaldo a una candidatura de David Choquehuanca.
Lo de Acción Democrática Nacionalista no es tan sorprendente como desconcertante. El partido del general era un cadáver político y su reaparición se parece bastante a las resucitaciones de las últimas y desopilantes películas hollywoodenses, pero no precisamente de terror sino de humor negro. ¿Qué busca ADN postulando a dos ilustres desconocidos? Ni siquiera ellos creen en una victoria porque sus listas de candidatos son las que menos nombres tienen. Aparentemente, están jugando a obtener por lo menos un escaño con el cual puedan negociar en el parlamento. No sería raro, pues es una de las prácticas de ese partido en el pasado.
El Partido de Acción Nacional Boliviano (PAN-BOL) vuelve a un campo de batalla en el que fue duramente masacrado, pero también sorprende, no por animarse a volver a recibir una paliza sino porque invierte su candidatura: Ruth Nina ya no va a la presidencia sino a la vice, cediendo su lugar a un cooperativista. ¿Por qué aceptó el cambiazo? La poca información al respecto solo permite especulaciones.
Sin mayores novedades en los binomios —pues no es novedad que Tuto Quiroga lleve de vice a la chuquisaqueña Tomasa Yarhui—, la atención se centra en las listas de candidatos a senadores y diputados y, una vez más, aparecen los nombres de periodistas dando el salto a la política.
Y la división de los grupos que coadyuvaron a la caída del MAS también se advierte. La aparición de Roxana Lizárraga como candidata de Luis Fernando Camacho, luego de haber roto con Añez, simplemente confirma el carácter político que tuvo su renuncia a la cartera de Comunicación.
En el caso de Comunidad Ciudadana, el anuncio de que no se cambiaría a nadie es desmentido por las listas. La mayoría de sus candidatos han cambiado, incluyendo a los que resultaron electos el 20 de octubre. Algunos aparecen, ahora, en otras candidaturas.
Se cumplen, entonces, todos los anticipos y se confirma otra de nuestras afirmaciones:
“Los políticos solo aceptan ser segundos —o, peor, terceros o quedar ubicados más abajo— solo si tienen mucho que ganar y, ante un panorama de muchas candidaturas, la repartija apenas alcanza para que a cada uno le toque un pedazo”.



