Medio: La Patria
Fecha de la publicación: miércoles 05 de febrero de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
La próxima elección de autoridades nacionales, a partir del Jefe del Estado Plurinacional de Bolivia, el vicepresidente y los legisladores de cada departamento, pondrá a prueba el poder político macro regional de los pueblos, para construir su estrategia geopolítica y determinar lo que conviene a cada región.
Esa estrategia es asumir el gran desafío de convertirnos en administradores del poder político -no partidario- macro regional del Altiplano Marítimo Central, si nos referimos a Oruro. Para ello debemos identificar factores y variables del modelo de planificación de crecimiento que requiere la capital y el departamento en el contexto nacional y regional.
Todos de forma participativa estamos obligados a buscar y definir los escenarios futuros, para determinar cómo será Oruro en la próxima década y qué queremos construir para nuestras futuras generaciones, dejando de lado el discurso cansino reiterativo y la confrontación entre autoridades que se ha convertido en el cotidiano vivir.
La nueva dinámica de la representación política que incluye a nuevos actores, a partir de los movimientos sociales, el espacio público y las redes de comunicación, servirá para dejar atrás modos tradicionales de representación política ante el surgimiento de nuevas agendas comunicativas y conflictos intersubjetivos que reclaman a viva voz un lugar de decisorio en el tejido social contemporáneo.
Por esos cambios que se dan a nivel generacional, los "políticos" tienen que visualizar la incidencia de estos procesos de confrontación de lo "público", a partir de los espacios de usufructuó del poder político que no infiere de forma directa en el accionar de lo partidario, sino más bien en lo comunicativo que puede ser una sociedad que requiere de una practica efectiva de la democracia participativa y de pleno ejercicio de los derechos constitucionales como son la libertad y la justicia.
Así para que los nuevos y reincidentes candidatos de la política tradicional boliviana y regional puedan desempeñarse eficientemente en la arena política, no es suficiente entender las coordenadas generales del poder y haber superado los prejuicios que supone abrazar una tienda, agrupación o partido político, porque se debe separar para ejercer una auténtica vocación de servicio, la política de lo partidario.
En el ejercicio de la política el candidato con un hábil manejo de los instrumentos del diálogo y la concertación logrará que sus propuestas sean mejor aceptadas y que llegue a mayor número de personas, en cambio lo partidario limita ese accionar sólo al entorno de la agrupación o de las decisiones de los supuestos líderes sociales que pretenden imponer a capricho que son dueños y quienes deciden sobre las cuotas de poder y la mayor o menor participación en las decisiones del pueblo, que al final es quien delega el mandato a los actores político-partidarios de turno.
En las listas aparecen noveles líderes que se proyectarán para el manejo político partidario y también los avezados y los siempre acomodadizos políticos que de cualquier forma reclaman un curul o sitio en el Estado Plurinacional, para vivir de la política y tener un disfrute de cinco años de gobierno, periodo constitucional que fue vulnerado por el anterior régimen que en base al fraude y en la tentación de reemplazar el poder de las ideas por el uso de la fuerza, con facilidad gobernó nuestro país durante 13 años.
Por ello la decisión de tener una adecuada política comercial y de integración con los países de la región, es responsabilidad del Estado Plurinacional en base a las propuestas de la Gobernación y el Municipio de Oruro que tienen la obligación de asumir el rol asignado como responsables de la construcción de una zona altamente competitiva para integrarnos y nutrirnos del gran crecimiento económico de los países vecinos, que a partir de la década de los sesentas, los ubica como importantes potencias económicas.
Si observamos a nuestros vecinos, países densamente poblados como Chile, Brasil y Argentina han superado con creces las barreras del subdesarrollo y, al incorporarse al mundo moderno, no han perdido sus valiosos legados culturales logrando abrir nuevos mercados, movilizando influencia y poder económico para mostrarse como regiones florecientes que, sin duda, demandan integración, competitividad y eficiencia.
Entonces Oruro podrá ser la región más importante y competitiva del país por su estratégica ubicación geográfica, con posicionamiento geopolítico internacional, para tener el control y dominio del Altiplano Marítimo Central, lo que permitirá desarrollar un nuevo paradigma económico desde el Occidente de Bolivia.
Ojalá esa estrategia motive un accionar positivo, eficiente y efectivo de las nuevas autoridades, para que desde nuestra región podamos tener vínculo directo con las costas del Pacífico a través de los principales puertos de Antofagasta, Iquique y Arica de la vecina República de Chile y, su necesaria conexión con el Atlántico a través del primer corredor bioceánico que vinculará a Oruro, Cochabamba y Santa Cruz con el Brasil. Ese manejo responsable del poder político macro regional será la fórmula de crecimiento y desarrollo departamental, para ubicar a Oruro en la macro región sudamericana y asumir la gran responsabilidad de administrar, dirigir y gobernar el poder regional desde el Altiplano Central.
(*) Es Periodista



