Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: jueves 06 de febrero de 2020
Categoría: Representación Política
Subcategoría: Democracia paritaria
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En esencia, la paridad electoral significa que del total de candidatos que cada organización política inscribe en los registros del Tribunal Supremo Electoral, una mitad debe estar compuesta de hombres y la otra de mujeres. El criterio de alternancia, por su parte, impone que en las candidaturas a diputaciones y senadurías, si el postulante a titular es de sexo femenino, el suplente debe ser de sexo masculino, y viceversa.
Las listas de candidatos inscritas el lunes pasado por las ocho formaciones políticas que participarán de las elecciones del 3 de mayo tenían que haber aplicado de manera rigurosa y obligatoria esos criterios. Sin embargo, sólo una de esas organizaciones, el Frente Para la Victoria (FPV), cumplió de manera plena con ese requisito. Y se trata de un partido cuyas perspectivas electorales no lo colocan entre aquellos que tienen más posibilidades de conseguir los primeros puestos en la preferencia de los electores, el primer domingo de mayo.
Tres de las agrupaciones políticas con mayores posibilidades de éxito de acuerdo con las últimas encuestas de preferencia electoral –Comunidad Ciudadana (CC), Juntos (la alianza que postula a Jeanine Áñez a la presidencia) y el MAS– cumplen con esa obligatoriedad en un 98% y la agrupación encabezada por los líderes cívicos Camacho y Pumari (Creemos) lo hace al 83%. Penúltima en el orden de cumplimiento de la paridad y alternancia electorales, la formación de Tuto Quiroga, Libre21, llega a un 79%. ADN, que solo tiene candidatos en tres Departamentos, cumple con la exigencia en un 58%.
Este panorama de la paridad y alternancia electorales seguramente cambiará la próxima semana, al cabo de la etapa de sustitución de candidaturas y es de esperar que todas cumplan con esos criterios al 100%.



