Medio: El Deber
Fecha de la publicación: jueves 06 de febrero de 2020
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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Entre mediados y finales de los 80 la abundancia de coca produjo un boom de prosperidad consecuencia del narcotráfico. La coca de Chapare, desde entonces, estuvo y está destinada en un 96% (la cifra es más o menos constante según la Unodc) a la elaboración de cocaína.
Y allí es donde los bolivianos perdimos de vista lo esencial: el primer eslabón de provisión de la materia prima para la elaboracón de cocaína, ¡en un 96%!, se hizo con el poder en Bolivia mediante elecciones legítimas. Su origen y acciones posteriores dieron pie a que se acuse al gobierno de Evo Morales de narcotraficante. ¿Lo fue? Es necesario distinguir matices.
Primero, Morales retuvo, en todos sus mandatos, el cargo de dirigente máximo de todos los sindicatos cocaleros. Esos sindicatos mantuvieron, hasta hace poco, el control de Chapare. ¿En qué grado convierte ello a ese gobierno, ese grupo social y ese partido, en “narcotraficante”? Respóndase el propio lector.
Un sondeo por varias localidades de los valles cochabambinos revela que durante el Proceso de Cambio muchos jóvenes emigraron a Chapare para ganarse la vida en eslabones de la cadena de producción de la cocaína, donde consiguieron el primer empujón económico (más o menos la “acumulación originaria” de Marx) para salir de la pobreza.
Se sabe que Bolivia es el país cuyo espacio aéreo es el más vulnerable de toda Sudamérica por la total ausencia de radares. También se sabe que Bolivia es, más que productor, un país de tránsito de cocaína. El gobierno del MAS, tan castigador en otros aspectos, pecó también en eso de conveniente ceguera.
La captura del argentino miembro de las FARC Facundo Molares Schoenfeld en noviembre; el caso del narcotraficante Pedro Montenegro y sus relaciones con el poder; la captura del ex cónsul de Bolivia en Orán (argentina) Diego Vega Ibarra con ocho kg de cocaína, justo cuando el MAS llevaba a cabo una importante reunión allí cerca; la captura del avión con pilotos bolivianos lleno de droga, entre Argentina y México, ¡justo esos dos países!, cuando el MAS necesita fondos de campaña; las tantísimas fotos de Evo posando con militantes que después resultaron ser narcotraficantes… etc. (Recordemos que en 1994 bastó una foto así para manchar a Doria Medina y a Jaime Paz Zamora.) ¿Son muestras suficientes? ¿Son casos aislados? ¿Son meras coincidencias? ¿Son (muchos) casos aislados? ¿Estoy siendo paranoico?
Es cierto que probablemente no se pueda vincular directamente a Morales con el narcotráfico, pero tampoco se puede negar que creó un estado funcional a esa actividad criminal, una especie de santuario, un territorio donde los malvados podían moverse relativamente libres, cómodos y seguros, mientras no fueran demasiado obvios, porque su partido, sus sindicatos, su gente, se beneficiaban directa e indirectamente de esta situación, y esos recursos le permitían reproducir el poder.



