Medio: El Potosí
Fecha de la publicación: miércoles 05 de febrero de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Convicciones, principios, vergüenza, pudor, respeto al nombre y apellido y la heredad moral a la prole no importa para nada, de valores altruistas ni se hable, menos se sienta y viva. Políticos de nuevo cuño con mirada al horizonte claro y definido no se advierten, hay que seguir con la lupa en la mano para ubicarlos, tienen que existir en alguna parte; sólo el pueblo ve a los gubernativos de siempre haciéndose el turno en la fila.
En menos de tres meses también cambia el escenario del país. Se vaticinaba que los poderosos del gobierno anterior irían a la cárcel una vez haya cambio en la silla presidencial. Dicho y hecho. ¿Acaso el entonces poderoso ministro de gobierno de Evo no está entre rejas? ¿No están otros perseguidos o autoexiliados habiendo dejado un ambiente palaciego? ¿Dónde están aquellos otros que peleaban por posar en una foto con los de hoy perseguidos? ¿Cuántos escaparon del barco como ratas en desembarque y corrieron a otros trastos? ¿Los acaparados en el poder momentáneo de hoy pasarán a gozar de los laureles cuando se produzcan cambios?
El país muestra otro escenario en lo político y económico. Un viraje total al abrir las puertas a EE.UU. de Norteamérica para permitir la apertura de su embajada en Bolivia y romper relaciones diplomáticas con Cuba. Un botón muestra el resto de la camisa.
Privilegiar la salida de alimentos producidos en el país hacia el mercado exterior, principalmente al norte, antes que garantizar el abastecimiento al pueblo para mitigar su hambre, es la economía que se alienta hoy que se demuestra en la escasez de maíz como alimento para los pollos y la subida de los precios de este bien de consumo masivo y popular.
Los estudiosos dicen que la dinámica socioeconómica es intensa y variable. Se mueve entre una visión empresarial capitalista privada y la estatal. La primera es alentada por el actual régimen transitorio. En breve tiempo se cambia la visión económica del país dejando de lado el control colectivo o estatal y que puede ser profundizada o también trocada por otra luego de saber qué línea gobernará Bolivia en los próximos cinco años como resultado de las elecciones generales de mayo venidero.
La economía, como cimiento de la sociedad, trae consigo una visión de otros ámbitos de la vida, entre ellas la educación. Ya se deja por sentado que el “pachamamismo”, lo ancestral como valores recogidos en la Ley 070 ASEP ya no van en el régimen transitorio, esto alentado con los aplausos de los maestros. ¿Qué tipo de educación queremos? Discusión no habrá, se deja en claro que educación no es sinónimo de libertad. Cada sistema económico trae aparejado su instrucción y abarca a todos los campos.
En el escenario carnavalesco de la politiquería, de correr de aquí para allá en busca del acomodo en el poder, no se precisan planes de gobierno. ¿Cómo se impulsarán las reformas? ¿Se concentrará la riqueza en pocas manos y la mayoría tendrá que esperar que caigan las migajas de la mesa del amo? ¿Se profundizará la exclusión social a través de las contradicciones económicas, políticas y sociales pontificando el capitalismo? ¿Bajarán los niveles de pobreza, indigencia y desigualdad hacia una equidad social? ¿Qué rol jugamos en la geopolítica mundial hacia el futuro?



