Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 05 de febrero de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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En las elecciones del 20 de octubre fue el ciudadano quien actuó con sabiduría, concentrando su voto en favor de Mesa, que era el único candidato que podía enfrentarse al MAS con algo de viabilidad. Pero no sólo en ese caso actuó así el ciudadano, en muchas otras ocasiones tuvo la misma conducta.
Pues si en 14 años el gobierno del MAS concentró el voto en las elecciones nacionales; en 2019 las dos principales gobernaciones del país estuvieron en manos de la oposición y, además, en ocho de las grandes ciudades los alcaldes también fueron de oposición. Esto quiere decir que algo de check and balances territoriales fueron construidos por el voto ciudadano. Ojalá que éste concentre su votación el 3 de mayo en favor de opciones viables para enfrentar al MAS.
El tener una sola candidatura frente al MAS era una ilusión, pero peor que eso, conducía a una situación idéntica a la labrada por el MAS, pues buscaba los dos tercios en el Parlamento y ya sabemos por experiencia propia que ese tipo de mayoría elimina la democracia y suele generar autoritarismo y forjar, desde el poder, caudillos que se creen insustituibles.
No se precisa ser idénticos al MAS, se necesita pensar de modo diferente, se requiere construir una cultura democrática en un país en el cual todos alaban a la democracia, cuando sabemos bien que, en el fondo, los más de los bolivianos tenemos algo de apego a una cultura autoritaria. Extraña democracia la boliviana, desprovista de demócratas.
La suerte está echada, llegaremos al 3 de mayo con muchas candidaturas, -ojalá en el camino algo se reduzcan-, pero es con esos bueyes con los que hay que arar, no hay otros. Pero si la ciudadanía concentra su voto en torno a opciones viables se podría dar un paso inicial a la construcción de un sistema de partidos que posea, por un lado, sectores autoritarios, por otro, grupos conservadores y algo en el centro político.
Pero, eso depende de que, por un lado, el ciudadano concentre votos y, por otro, que las candidaturas generen ideas, propuestas programáticas que conduzcan a una discusión democrática de ideas. Si todo se resume en el insulto, en guerra sucia, habremos desaprovechado otra oportunidad.
Buena parte de la población, por miedo al MAS, reniega contra la dispersión del voto, se molesta por la existencia de muchas candidaturas; esas personas tienen razón porque han sufrido 14 años de autoritarismo, de exceso de corrupción, de demasiada conexión con el narcotráfico; claro que tienen razón para el enojo, por supuesto, que se entiende que no quieran al MAS en un camino que parece abrirse hacia la democracia.
Pero, también es evidente que al MAS no hay que sustituirlo por un modelo político similar, casi de partido único, ése sería un equívoco. La ciudadanía, las pititas, los jóvenes, las mujeres que echaron al tirano también requieren profundizar su cultura democrática y entender que sin sistema de partidos, sin pluralismo político, no hay democracia. Los modelos de mayoría de dos tercios en el Parlamento generan autoritarismos.
Camino idéntico de democratización deben seguir los partidos, las candidaturas, pues muchas de ellas muestran algunos signos autoritarios. El reto es mayor para el MAS que debe forjar su democratización interna. Ese partido no puede seguir siendo una dependencia de un Morales enfermo de autoritarismo y de sed de poder.
El reto de la construcción de democracia es para todos los bolivianos. El autoritarismo que sufrimos en 14 años no debe llevarnos al camino de la venganza, sino al de la reconciliación, eso no implica caer en la ingenuidad de perdonar todo a quienes delinquieron, a los que violaron derechos humanos, a ésos que forjaron fortunas con la corrupción, a los que abrieron las puertas al narcotráfico. Quien tiene cuentas pendientes con la justicia que sea juzgado, pero respetando el debido proceso y los derechos humanos, precisamos una justicia independiente y no una sucursal del Ejecutivo, como sucedió durante el gobierno del MAS. La suerte está echada, los ciudadanos tenemos una tarea inmensa de cuidar e impulsar la democracia.



