Medio: Opinión
Fecha de la publicación: miércoles 05 de febrero de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Cuatro partidos políticos y cuatro alianzas presentaron el lunes a sus binomios y las listas de sus candidatos para las elecciones generales del próximo 3 de mayo. En estas se han dado varias sorpresas y datos bastante interesantes.
A diferencia de los últimos 16 comicios generales, por primera vez, en más de 63 años, una mujer figura como candidata presidencial y dos como vicepresidenciales en un mismo proceso electoral.
La mayoría de los candidatos a senadores y diputados en Cochabamba son personas poco conocidas en el ámbito político y tampoco se tiene información sobre su experiencia en liderazgo. En el tema etario, una gran parte de los postulantes a senadores, por ejemplo, están entre 40 y 50 años. En las elecciones del año pasado, de los cuatro legisladores electos tres tenían 30 y uno 45 años.
De los políticos antiguos, todavía hay quienes vuelven a probar suerte para vivir de la política como en el pasado.
Una disyuntiva es saber si los postulantes a senadores y diputados son conocidos, si tienen liderazgo y/o programa. Aunque la pregunta de fondo es saber si estos tienen una visión de proyecto país o simplemente seguimos en el culto al caudillismo recalcitrante.
Algo digno de rescatar es el hecho de que las naciones y los pueblos indígenas inscribieron candidatos a diputaciones por las circunscripciones especiales, sin ser parte de organizaciones políticas.
Se prevé que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) revise la documentación de los candidatos registrados y luego notifique a los partidos en caso de presentarse observaciones, entre las cuales se considerará el control de paridad y alternancia de género, para que estos subsanen las mismas.
Por otra parte, se debe rescatar el hecho de que con la presentación de candidatos se cumplió el 25% de la agenda del Tribunal Supremo Electoral.
El proceso rumbo a las elecciones está avanzando dentro de lo acordado. Con tantas opciones puede darse una eventual dispersión del voto, pero no nos queda más que confiar en el sufragio consciente del ciudadano que determinará —en última instancia— quién será el nuevo ganador de la contienda.
Se está avanzando. Lo importante es que lleguemos a tener una deseable campaña sin guerra sucia, que maximice el debate político, gran ausente en las anteriores elecciones.
Los bolivianos necesitamos saber cuál es el estado actual de nuestro país y su proyección.



