Medio: Opinión
Fecha de la publicación: miércoles 05 de febrero de 2020
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Con pocos actores en reserva, el MAS puso en sus listas a líderes orgánicos y de base, cosa que no hizo para las elecciones de 2019, cuando puso rostros del ámbito de la clase media, relegando a sus bases, señaló Rocha.
García consideró que la crisis poselectoral hizo que este partido replantee su estrategia política en términos de identidad, el objetivo es consolidar el núcleo en el que se sustenta como instrumento político de organizaciones indígenas, originarias y campesinas. A la vez, busca asegurar el “voto duro”.
El “reciclaje” de antiguos políticos en los partidos anti-MAS y la falta de consenso para hacer un frente único son vistos por el analista como una especie de elecciones “primarias” para ver cómo quedan posicionados y a quién les conviene apoyar en la segunda vuelta.
Sobre Comunidad Ciudadana (CC) , Rocha hizo notar que es el único binomio que se mantuvo con relación a 2019, al igual que gran parte de sus listas. Esto puede deberse, dijo, a una estrategia política para mostrar coherencia y estabilidad. Las “caras nuevas” se explican porque tuvieron que buscar reemplazo para los espacios dejados por sus exaliados: Adrián Oliva y Sol.bo.
Rocha comentó que Juntos, la alianza que respalda a la presidenta Jeanine Áñez, fue la que más demoró en presentar listas digitales e impresas al Tribunal Supremo Electoral (TSE). “Se puede especular que estuvo negociando candidaturas hasta el final”, considerando que está conformada por Demócratas, Sol.bo, Unidad Nacional y la agrupación de Oliva.
En cuanto a Creemos, encabezada por Fernando Camacho, Rocha percibe que tuvo que hacer alianzas con “caras que jalen” en las listas, por eso las candidaturas incluyen a Roxana Lizárraga (exministra del actual Gobierno) o a Justa Canaviri (se declaró “yunta” de Morales y exigió respeto para él cuando un albañil potosino le gritó: “Bolivia dijo no”).



