Medio: El Diario
Fecha de la publicación: martes 04 de febrero de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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En nuestro país, la política (o politiquería), las “entradas” folklóricas (farras “sin medida ni clemencia”), los desfiles (por todo y por nada) y el fútbol (mediocre), son las actividades que más acaparan la atención popular de todos (¡todos!) los medios de comunicación. Por tales motivos, el tema de esa inesperada candidatura generó muchas opiniones a favor y también en contra
No es nuestra especialidad escribir comentarios sobre actividades políticas; pero, por la actualidad del tema y sin ser “politólogo”, aquí va nuestro criterio:
Después de todos los acontecimientos que originaron el cambio de gobierno y sus deplorables consecuencias como ser: motines policiales, renuncia de posibles sucesores en el mando del país, festejos de unos y protestas (con amenazas de guerra civil) de otros, intentos de “cercos” a La Paz, incendio de viviendas e instituciones estatales, buses municipales y hasta políticos en busca de asilos diplomáticos, llegamos a las siguientes conclusiones:
FALTA DE UNIDAD
La señora Presidenta que en un principio anunció que no iba a ser candidata y después de dos meses aceptó su postulación, ha debido reconsiderar su inicial decisión debido a la notoria (y lamentable) falta de unidad y renuncia de ambiciones personales de parte de políticos opositores al régimen depuesto.
Todos hablaban “de unidad”, pero llegado el momento, surgieron las ambiciones de siempre y después, vimos cómo aparecieron varios candidatos que aspiran a ocupar la famosa “silla” que otorga beneficios de toda naturaleza por ser el “maravilloso instrumento” que reporta poder y todo lo que sabemos ($$$).
POLÍTICA Y LUCRO
Existen grupos y partidos políticos con poquísimos seguidores y ya en elecciones pasadas hemos comprobado que los votos que obtuvieron eran tan pocos que no alcanzaban ni a un 10 %. Y entonces, salta la pregunta: ¿por qué, si no tienen respaldo popular, tampoco líderes carismáticos, insisten en participar en votaciones?
Estos modestos grupos obtienen algunas representaciones parlamentarias “por minoría” y es entonces que cuando hay necesidad de aprobar leyes trascendentales, funciona lo que graciosamente se denomina como “charleston”.
También la participación (para legalizar elecciones) de estos grupos pequeños es “negociada” a cambio de recibir alguna institución estatal o ministerio para la “repartija de pegas” entre familiares, compadres, amigos (y “amigas”) ¡uf! Ni qué decir de embajadas.
Por todas esas razones y no otras, ya son muy conocidos algunos políticos y hasta familias enteras que durante años y más años, frecuentan secretarías de partidos vigentes para dedicarse a tiempo completo a esta lucrativa “profesión”.
EL ESTADO EMPLEADOR
Esos son los motivos para la “falta de unidad” reclamada por la señora Jeanine Áñez, actual Presidenta de Bolivia.
Todos aspiran a la obtención del poder porque en nuestro país existen pocos (poquísimos) empleos en las empresas privadas y entonces, el Estado es el que ofrece mayores fuentes de trabajo. El ciudadano común o profesional joven que no tiene un carnet de afiliación a un partido político…no tiene ni tendrá “pega” (¡horroroso¡).
¿Surgirá algún día una o un gobernante que logre cambiar toda esta triste situación para que los bolivianos no tengan que participar en la política militante y sólo así obtener una fuente de trabajo?
“Ojalá”, dijo un sastre.



