Medio: El Día
Fecha de la publicación: martes 04 de febrero de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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No se trata del utópico y eventualmente contraproducente “frente único”, sino de pasar de la mega-dispersión caótica a una división estratégica del trabajo político.
Si se tiene en cuenta que el riesgo respecto al MAS no es tanto el de un regreso al Palacio -peligro que se filtraría con la segunda vuelta- sino el de una ingobernabilidad parlamentaria, dado que el ex oficialismo podría aspirar a tener mayoría en una o ambas cámaras, queda claro que la tarea pendiente es una reducción de bloques para mitigar la dispersión y la búsqueda de mecanismos de complementariedad territorial entre las fuerzas que permanezcan en carrera.
La cuestión de la gobernabilidad parlamentaria adquiere además otra intensidad con los tanteos de Evo Morales para acceder al Senado, donde, de contar con mayoría, podría hacerse de la presidencia camaral y ponerse en la línea de sucesión constitucional. Éste sería el preámbulo seguro a un esfuerzo de desestabilización social e institucional.
No más de 2 bloques democráticos principales y otras 2 candidaturas pequeñas independientes, con funciones específicas, podría ser el diseño electoral deseable.
Los 2 bloques principales tendrían que acordar cierta especialización en los electorados a captar por cada uno, teniendo en cuenta dicotomías como renovación-experiencia, oriente-occidente, progresismo-conservadurismo, federalismo-unitarismo. Mientras que las 2 fuerzas menores deberían apuntar a captar segmentos de la votación del Movimiento Al Socialismo.
Hablamos de la candidatura de Chi Hyun Chung, que en octubre del año pasado le quitó una votación relevante al partido de gobierno en provincias del occidente, y que ha dado señales de apuntar al voto alteño y de zonas populosas de Santa Cruz de la Sierra como el Plan 3.000; y de Félix Patzi, que puede encabezar un indigenismo ya no ligado al narcotráfico ni al socialismo, como fuera el del MAS.
Esa división estratégica del trabajo político puede complementarse en un acuerdo integral con la tesis esgrimida por el ingeniero Edgar Villegas, que consiste en el retiro o desactivación posterior (más cerca de las elecciones, tal vez en el hito del 3 de abril pactado en el Comité Pro Santa Cruz) de terceros candidatos uninominales, en aquellas circunscripciones donde el masismo tenga alta chance de ganar. Esto, en el marco de una reciprocidad en otros territorios, en un equilibrio que sería ganancioso para todos los partidos.
En el fondo, pasar de la mega-dispersión caótica a un pluralismo moderado, con acuerdos funcionales y pragmáticos, sería parte de un reaprendizaje de la cultura democrática, procurando superar la cultura tóxica de la polarización automática y de los sectarismos, heredada de los 14 años del régimen populista autoritario.



