Medio: La Patria
Fecha de la publicación: sábado 25 de enero de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Si bien se considera propiamente estigmatizado y eliminado al binomio que era patrocinado por el oficialismo gobernante, ahora será parte del proceso pero en condiciones diferentes, por lo mismo y en tal coyuntura, parece que los partidos y sus candidatos han decidido "jugarse por cuenta propia" el desafío de responder separadamente al colectivo ciudadano, sabiendo que esa posición es una clara y abierta dispersión del voto, que perjudicará algunas opciones y favorecerá contadas ilusiones de ocupar algunos curules parlamentarios.
Como siempre sucede en nuestro medio en función de cumplir requisitos en plazos establecidos, los interesados esperan los últimos minutos de la hora clave para formalizar su situación, queriendo quizás mostrar sorpresas o simplemente eliminando la posibilidad de enmendar errores de fondo y forma.
Sea como fuese, los políticos nacionales no aprenden las lecciones y quedan para el recordatorio una serie de hechos que aumentan las dudas de un electorado que espera que sean corregidos y no repetidos los errores, que se abran con mayor claridad, responsabilidad y lucidez las ofertas de partidos y candidatos, en busca de un real y efectivo apoyo ciudadano, que facilite en función de gobernanza, la atención a los problemas más urgentes de orden nacional y las soluciones operativas más prácticas a las demandas de la cotidianidad, cuidando que los fondos del Estado sean debidamente utilizados.
Para los políticos que reaparecen unos y aparecen otros, lo que les interesa para estar en el nivel superior del Estado, la búsqueda está dirigida en ese contexto y del resultado que se logre en la nueva elección, serán las consecuencias que dispondrán el manejo gubernamental y el reparto de las cuotas de poder comprometidas, posiblemente no todas serán satisfechas y entonces tajadas más o porciones menos, crearán las corrientes naturales de insatisfacción, que se pretendía hipotéticamente eliminar, con un gran acuerdo de responsabilidades, de promesas y el cumplimiento del deber ideológico, de conciencia y responsabilidad civil.
Hasta pocas horas antes del plazo, se movían muchas "fichas", se mencionaban hasta insólitas opciones de alianzas, se escuchaban muchos nombres y no pocas siglas políticas, pero en los hechos reales, no se presentó ninguna intención de políticos y sus instituciones para conformar un frente de unidad con la representatividad de los "mejores" candidatos y el apoyo lógico de instituciones representativas de la colectividad, todas en la coincidencia de unir de veras a la fuerza civil del país, en busca de mejores condiciones de vida, sabiendo que dispersar el voto es dañar la democracia.
Por lo que se observa, otra vez el electorado estará fragmentado, como en elecciones de años atrás con gran cantidad de candidatos y pocos programas que sean una real alternativa para mejorar las condiciones de vida de las mayorías del país, un ideal general, dividido por las minorías partidarias. En la jornada presente, se esperan todavía algunas sorpresas.



