Medio: La Razón
Fecha de la publicación: lunes 27 de enero de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Mesa, que de paso perdió su alianza con el alcalde de La Paz, Luis Revilla, y quien se sumó a la fuerza política que impulsará la elección de la mandataria transitoria, dijo “que si hay algo claro e incuestionable” en la llegada de Áñez al gobierno es “su carácter de transición”. “Dos son los hechos que condicionan su gestión: el fraude electoral que le arrebató al pueblo boliviano el libre ejercicio de su soberanía y la renuncia y posterior vacancia del cargo que dejó Morales”, escribió.
Morales renunció a su cargo el 10 de noviembre del año pasado, acorralado por movilizaciones ciudadanas y políticas, un motín policial y la sugerencia de renuncia planteada por las Fuerzas Armadas en medio de una crisis desatada a raíz de graves irregularidades halladas por una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) en las elecciones general del 20 de octubre. Dos días después, la entonces senadora Áñez se proclamó sucesora en sendas sesiones sin quorum ni asistencia de la bancada del Movimiento Al Socialismo (MAS) en la Cámara de Senadores, primero, y la Asamblea Legislativa, después.
El viernes 24 de enero, la beniana sorprendió con su decisión de postularse en las elecciones del 3 de mayo. “Créanme que es una enorme responsabilidad” y “no estaba en mis planes presentarme”, argumentó Áñez esa noche, en compañía de su gabinete, sus seguidores y, llamativamente, previo acuerdo con la agrupación de Revilla, Sol para Bolivia (Sol.Bo).
La decisión desató una serie de cuestionamientos después, desde el MAS hasta las otras fuerzas políticas que participarán de los nuevos comicios, convocados por el mismo gobierno de transición.
“Un gobierno de transición con una responsabilidad tan específica, no debe ir más allá de ese objetivo, salvo la administración del día a día y la toma de medidas para resolver eventuales situaciones políticas, económicas y sociales de emergencia”, cuestionó Mesa en su escrito.
“Los mediadores en la crisis, la Iglesia Católica y la Unión Europea, partieron de una premisa básica que no es otra que el espíritu de la sucesión constitucional. La refrendaron porque era indispensable que se cumpla el objetivo único de administrar el proceso electoral, asumiendo, por supuesto, que la Presidenta no aprovecharía en su favor sus meses de gobierno para promover una candidatura personal y dejar de ser juez para convertirse en parte, lo que destruiría su legitimidad y la del proceso que preside”, insistió.
Ahora, Mesa será rival de Áñez, que conformó con Revilla, y los gobernadores Rubén Costas y Adrián Oliva, además dela agrupación de Víctor Hugo Zamora, la alianza Juntos. Sol.bo, de Revilla, y Todos, de Oliva, dejaron solo al candidato de CC, con el que fueron juntos en las elecciones anuladas de octubre.
Mesa enumeró los argumentos para señalar que Áñez no tenía opción de ser candidata. “A pesar de todas estas evidencias, la Presidenta ha anunciado que será candidata. Es una decisión que equivale a jugar con las cartas marcadas. Sin su llegada a la primera magistratura y el ejercicio presidencial, no se habrían dado ninguna de las condiciones para tomar esta decisión”, escribió mesa en su artículo.
Las elecciones se desarrollarán el 3 de mayo. Hasta el momento, los binomios anunciados son el de los cívicos Luis Fernando Camacho y Marco Pumari, de Creemos Bolivia; Mesa y Gustavo Pedraza, de CC; y Luis Arce y David Choquehuanca, del MAS; Áñez presentará a su acompañante el jueves.



