Medio: La Razón
Fecha de la publicación: lunes 27 de enero de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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“Dada la decisión de Jeanine Áñez de postularse, consideramos que debe reconsiderar seriamente su decisión, en la perspectiva del mandato que recibió del pueblo. No recibió el mandato de un partido político, es la coyuntura y la exigencia histórica la que le puso en la Presidencia transitoria, y en atención a ello es importante que ella, siendo coherente, pueda renunciar a esta decisión de ser candidata”, sostuvo el representante de este organización y exdefensor del Pueblo, Rolando Villena.
En esa misma línea, Waldo Albarracín, también exdefensor del Pueblo, condenó la determinación de la Jefe de Estado y dijo que asumió una “actitud egocentrista enfocada a intereses propios, cuando todos deberían ser los primeros en velar los intereses del país”.
Asimismo, dijo que el mandato de Áñez implicaba llevar adelante un proceso electoral "sin ninguna observación posible", ya sea de orden legal, constitucional o de orden ético , y que por esa misma razón el Tribunal Constitucional Plurinacional justificó la ampliación de mandato de las autoridades electas por voto directo, estableciendo la necesidad de evitar el rompimiento del orden constitucional y un vacío de poder. Consideró que al postularse como candidata rompe ese compromiso de vialibilizar un proceso lo más idóneo posible.
El pasado viernes, Áñez oficializó su candidatura a la Presidencia en las elecciones del 3 de mayo, en una alianza con cuatro fuerzas políticas: Movimiento Social Democrata (Demócratas), Soberanía y Libertad (Sol.bo), Bolivia Somos Todos (TODOS) y Unidos para Renovar (UNIR).
Rechazo de otros sectores
La Iglesia Evangélica también cuestionó la decisión de la mandataria, al igual que la Federación Nacional de Mineros de Bolivia y la Confederación Nacional de Cooperativas de Bolivia (Concobol), por considerar que Áñez tenía un mandato específico que era el de pacificar el país y llamar a elecciones.
De igual forma, los expresidentes y otros políticos coincidieron en que esa decisión desvirtúa el proceso de transición, afecta la imagen de Bolivia en el exterior y la defensa de que no hubo golpe.



