Medio: Jornada
Fecha de la publicación: lunes 23 de abril de 2018
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia representativa
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El pueblo que se había alzado en armas y derrotó a los militares, el pueblo que se enfrentó con palos, piedras, barricadas y algunos fusiles a los regimientos armados que, principalmente, se dirigían a la sede de gobierno desde Viacha, el Regimiento de artillería "Bolívar" o de los Regimientos acantonados en cercanías a Oruro, fueron prácticamente aniquilados y los que quedaron se tuvieron que rendir -de acuerdo a la historia sobre la Revolución del 9 de abril escrita por Hugo Roberts Barragán- y con gorras revueltas conducidos por los revolucionarios que no solo eran del MNR sino de la FSB, de plataformas cívicas, de patriotas, que se habían cansado de la oligarquía prepotente y autoritaria que avasallaba con todo, se alzó en contra de los terratenientes, de los que explotaban a los indígenas y campesinos, contra quienes no respetaban la Constitución, ni las normas, al extremo que muchos creían que se había perdido fe y esperanza en que los bolivianos serían los arquitectos de su propio destino.
Miles de bolivianos sin militancia política apoyaban con barricadas, el ulular de sirenas de ambulancias era intenso y persistente, el Hospital, llamado actualmente 9 de Abril y que funcionaba en la calle Manco Kapac de nuestra ciudad, estaba atosigado de heridos, muertos, que se los descargaba de camiones procedentes de El Alto y de las zonas de combate.
Jóvenes y hasta niños ayudaban para que los heridos y muertos, por la metralla militar, sean bajados de los camiones para depositarlos en los pasillos del hospital.
Los camiones inmediatamente partían a las cercanías de los combates para recoger a heridos y muertos que no permitieron el avance de los militares que intentaban proteger al Gobierno de la oligarquía que presidía Mamerto Urriolagoitia.
Los niños y jóvenes que azorados presenciamos ese accionar doloroso para la historia de Bolivia, nos forjamos en el camino de la vida para vivir en democracia y defender el sistema democrático contra las veces que dictadores u autócratas se introducían en el Palacio de Gobierno.
Víctor Paz Estenssoro se creyó insustituible porque los que se escondían bajo el rotulo de asesores o teóricos, no se cansaban de incurrir en actos de corrupción, nepotismo. A costa del "caudillo" se enriquecían sus conmilitones. El pueblo se cansó del autócrata y el 4 de noviembre de 1964 fue derrocado por el pueblo alzado en armas y por militares progresistas, nacionalistas, que asumieron el poder por poco tiempo, periodo en que se nacionalizó la Standar Oil Petroleum y permitió que YFPB asuma el control total de los hidrocarburos.
Víctor Paz Estensoro, por la adulación de sus asesores, tránsfugas de otros partidos y asesores extranjeros, decía "después de mí el diluvio", en la pretensión de creerse insustituible, pero se olvidó que la corriente biológica de los tiempos y seres humanos crea nuevos líderes, jóvenes, que comprendieron a su tiempo que el caudillismo no era lo apropiado para Bolivia y forjaron los entes ciudadanos que a poco tiempo se constituyeron en actores de la revolución.
Esa lección del pasado, en la que el pueblo sin conducción política determinada salió a las calles y enfrentó a los militares y al gobierno déspota, debe servir de precedente para que nadie se crea insustituible y por el contrario todo gobierno surgido del voto popular, democrático, sea cumplidor de la Constitución y de las normas, se esmere en que se respete las instituciones y permita se fiscalice todo accionar de servidores públicos porque son dineros del Estado, los que se utiliza para la construcción de escuelas, hospitales, caminos, teleféricos, satélite, etc, no son dineros del bolsillo de los gobernantes, son del pueblo. Ni duda quepa, "las personas pasan, en política son fusibles, pero las instituciones quedan".
El pueblo está atosigado de los afanes propagandísticos. Todo gobernante para asumir la presidencia ofrece plataformas, programas de gobierno y al asumir el servicio público utiliza dineros del Estado para cumplir esos objetivos.
Bolivia merece fortalecer y consolidar su democracia, así que nadie debe intentar volver a decir "después de mí el diluvio" o creerse "insustituible" hay que renovar mentalidades de servicio al bien común y fiscalizar los actuados de todos los servidores públicos que ejercieron Poder y fueron avasallados por actos de corrupción de sus conmilitones.



