Medio: La Patria
Fecha de la publicación: sábado 11 de enero de 2020
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Por supuesto que el tema es preocupante, pues saliendo de un periodo delicado que costó imponer orden y bajar la violencia impulsada desde el exterior y cumplida por irresponsables ciudadanos, se estaría una vez más alentando acciones que promuevan conflictos y que ojalá no pasen a mayores dadas las características de acción de los seguidores partidarios que actúan fuera de los límites de racionalidad y respeto a las leyes.
El asunto toma cierta peligrosidad cuando dirigentes de federaciones del trópico de Cochabamba, anuncian que el día 22 de enero se cumple el plazo de la "resistencia pacífica" contra el gobierno transitorio, en clara resistencia a la gestión de la Presidente Áñez. El anuncio añade movilizaciones en diferentes sectores del distrito cocalero, pero también en otras ciudades, aspecto que ha generado rechazo ciudadano, por supuesto en una posición de exhortación a los cocaleros, para que eviten daño a la población.
La amenaza que está latente ha generado una lógica reacción comunitaria y la misma se concentra inicialmente en el Comité Nacional de Defensa de la Democracia (Conade) y en el fuerte sector de "las pititas" que según sus dirigentes hicieron, hacen y harán defensa directa de la democracia y del derecho de los bolivianos y bolivianas a vivir en paz y tranquilidad.
En la visión de observadores se plantean claras posiciones y en la medida que pase el tiempo podrá evaluarse el poder de convocatoria de los sectores, tomando en cuenta que la acción de las "pititas" en su momento fue determinante para poner fin a un largo proceso del que la gente estaba realmente cansada y decidida, como lo demostró a una urgente renovación.
Lo que se observó con posterioridad a la renuncia y el abandono del Gobierno por parte de los líderes del partido oficialista, es la ratificación del rechazo del pueblo a los actos de violencia y amenazas, se frenó el ímpetu financiado desde "cajas irregulares" y lentamente se recuperó la paz, seguridad y sosiego de la población, con abierto rechazo a la violencia y el caos propiciado por "renegados" militantes de un partido propiamente expulsado del país.
Hay un mal entendido en el proceso por el que atravesó nuestra Nación y es que, los principales gobernantes, admitiendo el fraude electoral que fue develado y cuya responsabilidad se les atribuye, decidieron renunciar a sus cargos, pero no esperaron mucho tiempo, frente a la presión social que prácticamente los expulsó del país. Decidieron abordar un avión y abandonaron sus funciones, una acción irresponsable que sin embargo es la prueba concluyente de su "abandono de funciones". Por lo mismo dejan su mandato.
Lo más claro y concreto del tiempo presente es que "en Bolivia nadie quiere acciones que pongan en riesgo la vida de personas o que dañen la propiedad pública y privada, todos rechazan la violencia" y en esa defensa lógica de la defensa de los derechos ciudadanos, se exhorta a dirigentes cocaleros evitar confrontaciones, "las pititas" estarán allí donde sea necesario defender la democracia. Una advertencia para descartar peligrosas pulsetas.



