Medio: El Deber
Fecha de la publicación: viernes 10 de enero de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Más de un millón de nuevos electores fueron habilitados para votar en las elecciones generales del 20 de octubre del 2019, en relación a la votación del 2014, más de un 17%. Un total de 7.315.364 votantes.
El informe de la OEA fue lapidario al detectar el gran fraude del 20 de octubre, lo que el informe de la OEA no destaca son las denuncias de votos de personas muertas y más de 48.759 números de cédulas repetidas en el Padrón Electoral Biométrico PEB. (auditoría de la OEA del año 2017). Esto podría significar que cerca de 50.000 ciudadanos votaron dos y tal vez tres veces con cédulas de identidad diferentes.
Solo una reinscripción biométrica de todos los votantes, podría eliminar el riesgo que existan ciudadanos, militantes del MAS, con dos o más cédulas de identidad con documentos otorgadas por el Segip (Repartición que dependía de Juan Ramón Quintana), que podrían estar registrados como votantes y habilitados para votar en distintos recintos electorales.
La OEA recomendó al Órgano Electoral Plurinacional el año 2017 el registro y reinscripción biométrico y geográfico. Recomendación que no ha sido cumplida ni por el antiguo OEP, ni por el actual.
¿Que sería un registro biométrico? Entre los más aceptados está el de la lectura facial del rostro, sin necesidad de contacto, con tecnología 3D que puede o no ser contrastado con el de la huella dactilar.
La única manera de eliminar la posibilidad del nuevo fraude del 2020 con el uso de los carnets duplicados, es la reinscripción a través del registro por biometría tanto biométrico como geográfico, tanto durante el registro como durante la votación del 2020, tarea que debió ser encarada por el nuevo Organo Electoral Plurinacional.
En el nuevo registro debió habilitarse un registro facial del votante, que sería habilitado en su recinto electoral y en la mesa en la que habrá de votar. De tal manera que Perico de los Palotes al realizar su reinscripción electoral, ya tenga asignada su mesa con distribución geográfica para su votación y antes de ingresar para votar, sea habilitado a través del reconocimiento facial por un sistema conectado a una central de computo que podrá detectar si ese ciudadano ya ha votado o no en otro recinto electoral.
Esta será la única forma de garantizar que no exista un nuevo Fraude el 2020, en el cual el MAS, con solo un 10% de preferencia electoral, pueda levantar una votación fraudulenta e indetectable de un 40, y hasta un 51%. Ya lo han hecho y lo pueden volver a repetir.
El MAS tenía “en sus manos” la Corte Electoral y dio directrices precisas para el fraude. Solo un niño podría creer que el Segip y el Sereci, que siguen siendo ocupados actualmente por militantes del MAS, no han sido y podrían seguir siendo utilizados de igual manera.
Este es el panorama sombrío que se presenta para las elecciones del 2020, que echará por la borda los 21 días de protesta de más del 90 por ciento de los ciudadanos, que volverán a ser engañados, por un partido que incrustó su militancia en todas las reparticiones públicas y que volverá con más fuerza, si los ciudadanos no se manifiestan. Dios salve a Bolivia.



