Medio: El Deber
Fecha de la publicación: viernes 10 de enero de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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En efecto, en mayo tendremos elecciones generales cuyo sello será la transparencia y la confiabilidad. Esto será resultado de la gestión de nuevas autoridades electorales con experiencia e integridad. También es importante resaltar la voluntad de todos los actores políticos que viabilizaron la aprobación por unanimidad de la ley de renovación del Tribunal Electoral y la convocatoria a elecciones.
Esta confluencia de voluntades se logró gracias a varios factores que incluyen la movilización ciudadana por la democracia (“las pititas”), el interés de académicos y estudiosos sociales por demostrar rigurosamente las irregularidades en la anterior elección (el Ing. Villegas y los colegios profesionales) y la crucial participación de una misión especializada de la Organización de Estados Americanos (OEA) que dio el golpe de gracia a los intentos de desconocer la voluntad del pueblo a través del voto.
Hago énfasis en la misión de la OEA. Se manifestó al día siguiente de la elección sugiriendo una segunda vuelta por las sospechas de fraude. Posteriormente, los resultados finales fueron lapidarios puesto que además del fraude, apuntaron explícitamente que nuestro sistema electoral era pésimo. Nos indicaros los problemas y la solución.
Gracias a Dios que esto comenzará a cambiar y podremos recuperar la confianza en la democracia participativa. Pero seguirán las dudas en varios otros campos de la sociedad y no tendremos un veredicto definitivo e independiente como el de la OEA.
Solo a manera enunciativa planteo algunas interrogantes igualmente relevantes. ¿Cuál es el estado del sistema judicial? ¿Cómo evaluamos la calidad y cantidad de los servicios de educación y salud en el país? ¿Cómo están siendo administradas las empresas públicas? ¿Cómo es el entorno para el emprendimiento en el país? ¿Encuentran empleo de calidad nuestros jóvenes? ¿Cuál es el verdadero estado de la economía boliviana?
A diferencia de las elecciones, donde la atención pública fue permanente, no tenemos respuestas claras y estudios imparciales, técnicos y desideologizados al respecto. Existen de manera general desde apreciaciones hasta estudios parciales, pero no tenemos la respuesta concreta a estas dudas.
En ese sentido, creo que necesitamos el equivalente a las misiones de la OEA en otros sectores. Por ejemplo, para conocer cuál es el estado de la industria nacional, tenemos disponibles a la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi), además de las divisiones respectivas sobre industria del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), del Banco Mundial (BM) y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), entro otros.
Por tanto, creo que se debería aprovechar este periodo de transición junto a la buena voluntad de la cooperación internacional para solicitar misiones específicas para cada uno de los sectores con el fin de que en un plazo prudente tengamos diagnósticos y recomendaciones de líneas de acción en cada sector.
Incluso la agenda de investigación inmediata de nuestras universidades debería ser elaborar estos diagnósticos en un plazo prudente pero urgente, para que hasta finalizar el primer trimestre tengamos una idea clara de cómo está la economía y la sociedad boliviana. De esa forma, en abril los políticos nos puedan compartir sus planes al respecto.
Finalizo señalando que, en el caso de la situación económica en general, se debería llamar a una reunión conjunta del BID, BM, Cepal e incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) con las autoridades del país, para que compartan su visión técnica. No la vería como intromisión porque recuerdo que en 2016 el gobierno anterior tuvo una reunión similar para escuchar criterios.
Por el bien de Bolivia toda, tengamos más misiones.



