Medio: El Potosí
Fecha de la publicación: martes 07 de enero de 2020
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia comunitaria
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Y es que la del 6 de enero no es una simple posesión. Durante días, las autoridades originarias se preparan para el cambio de varas; es decir, la entrega de los bastones de mando a los que ejercerán el cambio de autoridades.
Hay lugares donde las varas son veladas en la víspera, entre coca y ch’alla, pero la mayoría de esos objetos simbólicos son ch’allados el mismo día de la posesión. Se las pone juntas y se las ch’alla, entre profusión de abrazos y flores de papel.
Se llama cambio de varas porque el ejercicio del mando es rotatorio en las comunidades rurales. Se elige autoridades por un año y, si el desempeño es bueno, se puede reelegir por un segundo año pero ya no por un tercero, “aunque haya sido la mejor autoridad de la historia”.
Así, los originarios desmintieron al expresidente Evo Morales que, en su afán de perpetuarse en el poder, llegó a decir que la justicia originaria admitía la reelección indefinida. Ayer, los de Palcamayu señalaron que, por lo menos en su comunidad, eso no ocurre.
Cuatro se posesionaron ayer: el secretario general, el corregidor, el cacique y el curaca.



