- Sumando Voces - Observa Bolivia hará seguimiento a los comicios del 22 de marzo con más de 1.700 observadores
- ATB - Confirman debate de candidatos a la Gobernación para este miércoles
- El Potosí - TED arranca con el armado de las 2.340 maletas electorales
- FIDES FM 101.5 - Santos Quispe denuncia "favoritismo" hacia Andrés Gómez tras debate electoral
Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: domingo 05 de enero de 2020
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Dice Morales que “la OEA” no pudo probar el fraude y que hay expertos que no creen que haya habido fraude, y que está escribiendo a la fundación Carter, entre otras, pero que “si hubiera fraude serían unas doscientas” y tantas actas, que sin ellas él igual “ganaría en primera vuelta”, y eso es lo que hay que poner en el nivel que corresponde, comenzando por decir:
¡Es la democracia, estúpido!
Fraude hubo, en todo el proceso, pre, durante y postelectoral, lo probaron la OEA, la UE, informes locales de instituciones e individuales, y además de ello es conveniente aclarar que el fraude es uno, que no hay “niveles de fraude”, como para que se acuda a ese argumento tan tonto.
Para ponerlo en lenguaje que parece que Morales entiende, voy al ejemplo deportivo y digo que es como si en una competencia deportiva a uno de los competidores se le detecte dopaje, no le van a preguntar cuánto consumió ni para qué se usó; en ese caso hubo dopaje y el competidor será excluido de las competencias a partir de ese momento y se lo sancionará posteriormente. La historia de los juegos deportivos está llena de eso… la historia de la democracia boliviana dirá, más adelante, que en el gobierno de Evo Morales, candidato ilegal y además oficialista, dos empresas informáticas y el TSE conspiraron contra la normalidad del acto electoral y manipularon “de comienzo a fin” el sistema, con el objetivo de hacer ganador a Evo Morales; esa historia ya se escribió, solo falta pasarla en limpio y mejorar los mecanismos de control electoral para que a nadie se le ocurra, de nuevo, semejante barbaridad. Creo que se comenzó bien, por lo menos es creíble la conformación del TSE.
Segundo tema: Morales se victimiza argumentando que salió del gobierno por un “golpe de Estado” y al mismo tiempo reconoce su renuncia, la que vimos todos por el que, hasta entonces, era “su canal de TV”, el oficial y oficialista Bolivia TV- 7, que poco a poco va volviendo a ser del Estado y no de un partido político. Morales dice: “Ni un muerto a bala” antes de su salida… verdad a medias es mentira completa: cuando ese señor decidió huir ya había en el país cuatro muertos, los cuatro de gente que reclamaba democracia y protestaba por el fraude; fueron dos en Montero (barrio Cofadena), uno en Cochabamba (asesinado por huestes masistas) y otro en el camino entre Potosí y Oruro (víctima de un francotirador). ¿La característica de estos hechos? Los espacios fueron liberados a los militantes armados masistas por el ministro Carlos Romero, que dejó que las turbas actúen a sus anchas al instruir a la Policía que no aparezca por esos lugares, eso, además de ausencia de Estado, es terrorismo y debe ser responsabilidad del funcionario público (ojalá alguna vez actúe la justicia para reparar estos hechos).
Después de la renuncia (y de instrucciones concretas de sembrar violencia por diversos métodos, de parte del mismísimo Morales) hubo muertos, evidentemente, y esos casos deben ser esclarecidos en su totalidad, desde los que fueron asesinados de muy cerca (a veces los que huyen buscan muertos propios para justificar su huida y su derrota) como de los que recibieron disparos a distancia; no se trata de “tapar” nada, se trata de llegar a la verdad de los hechos; la CIDH mandará una comisión imparcial en enero.
El golpe de Estado se hace con militares en las calles, en este caso no los hubo; no solo se negaron a salir a reprimir (Octubre Negro está en sus memorias), sino que, de acuerdo con su propio orden interno, “sugirieron” (está entre sus atribuciones) al Presidente que renuncie. No le pusieron un arma en el pecho, no lo rodearon de madrugada, lo hicieron ante las cámaras de TV y lo hizo el Comandante en Jefe, en observancia del artículo 20 b, LOFA; es decir, todo fue institucionalmente cumplido. Por su parte, la Policía amotinada se pasó al lado de los que reclamaban democracia (algo parecido al motín de Febrero Negro, por derechos propios, en ese entonces aplaudido por el MAS) y protestaban contra el fraude.
Entiéndase que un golpe de Estado termina siempre con un militar en el poder; en este caso estuvimos 50 horas sin presidente y nadie se atribuyó ese “derecho”… simplemente, después de otras renuncias en el Senado, doña Jeanine Áñez asumió la responsabilidad constitucional de gobernar, y ahí está ahora: haciéndolo.
Es que no hay qué hacerle, si no te da el tari… no te queda otra que entender que... ¡es la democracia, estúpido!



