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Medio: El País
Fecha de la publicación: lunes 06 de enero de 2020
Categoría: Representación Política
Subcategoría: Procesos contra autoridades electas
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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Para aclarar el camino, este medio solicitó una entrevista con el expresidente, la cual se concretó el fin de semana en Buenos Aires, con la sorpresa incluida de ser el primer medio boliviano e independiente en hacerlo. Una oportunidad para concretar con mayor precisión los detalles de los días de zozobra de octubre y noviembre de 2019 de lo que pudieron obtener las brochas gordas de los medios internacionales.
Morales no ha cambiado, pero su realidad es totalmente diferente. Ha pasado de ser el hombre más poderoso de Bolivia a ser un ícono pop más en la inmensa ciudad de Buenos Aires, ya ocupada en sus vacaciones estivales y pronto en su retorno a los quehaceres. Desde la distancia no hace autocrítica personal y sigue protegiendo a sus colaboradores – no explica el rol de Carlos Romero o el de Juan Ramón Quintana en la toma de decisiones -; pero sí reconoce que le fallaron los movimientos sociales y particularmente la Central Obrera Boliviana.
Morales teme además una descomposición total de su bancada, que empieza a no atender las instrucciones de su mando, algo que ya hicieron el mismo día de su renuncia, cuando pidió que abandonaran sus curules, pero la mayoría de los parlamentarios negó abiertamente.
El expresidente se mantiene firme en su lectura de golpe de Estado y niega el fraude, aunque no puede explicar por qué aceptaron de forma vinculante la auditoría de la Organización de Estados Americanos. También exonera a su manera a Williams Kaliman para “condenar” por corazonada al General Terceros de la Fuerza Aérea.
Morales habla ahora de libertad de expresión y de sedición, luego de años de haber perseguido y castigado a muchos periodistas y medios – este incluido – por hacer su trabajo, que no es otro que el de interpelar al poder y perseguir la verdad.
Sin duda vivimos tiempos de polarización y de extremismos, donde por lo general no se aceptan intermedios y la víctima suelen ser precisamente los medios de comunicación, linchamiento en redes mediante.
Faltan demasiadas piezas en el puzzle para saber qué es lo que pasó en octubre y en noviembre, y desde este medio seguiremos tratando de contribuir en esa dirección investigando y entrevistando a aquellos que estén dispuestos a dar sus respuestas. No es nuestra misión hacer juicios anticipados ni sentenciar al silencio a nadie.
Son los fiscales quienes deben instruir y los jueces quienes deben juzgar; pero por sobre todo, tendrá que ser el pueblo quien emita su veredicto a través del método soberano e infalible para resolver los conflictos: el voto popular, un mandato que, sin duda, requiere de más urgencia y transparencia en tiempos de crisis como los actuales.



