Medio: La Patria
Fecha de la publicación: domingo 05 de enero de 2020
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia comunitaria
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Esta distribución compleja con enclaves territoriales separados y unidos por diarquías complementarias, fue estudiada por Tristán Platt, Olivia Harris, Waldemar Espinoza y Thomas Abercrombie, identificando por zonas y regiones a sus autoridades de representación territorial llamadas: Inca, Mallku, Curaca, Jiliri o Jilaqata y Jatún runa, mismas autoridades que ostentaban el poder político casi al igual que el Sapa Inca, porque también eran llevados en andas en diferentes ceremonias rituales, eventos protocolares y situaciones bélicas.
El documento de 1582 que analiza Tristán Platt de los hermanos Ayavire en Macha, es muy idéntico al documento de 1580 de Juan Colque Guarache, cacique de los Quillacas que expone Thomas Abercrombie; ambos hacen un reclamo de reconocimiento de privilegio, de ser hijos de Mallkus mayores que llegaron a obtener el título de Inca tras haber participado en las últimas guerras junto a los incas.
Muchas de estas autoridades locales y regionales, llegaron a obtener este tipo de títulos supremos otorgados y reconocidos por el gobernante supremo del Estado imperial. Al parecer los combates bélicos llegaron a ser la parte crucial determinante para ostentar el poder político, socio-económico y religioso de su territorio regional circunscrito.
En la región andina del actual territorio boliviano, de lo que en la antigüedad se la denominó Collasuyo; actualmente en muchos ayllus agrupados en markas y estos en suyos regionales, es visiblemente aún manifiesto el tradicional cambio de autoridades políticas de estas diferentes agrupaciones territoriales llamadas "autoridades originarias".
Pese a las transformaciones políticas y socio-económicas que implantó la administración colonial española; pues en pleno siglo XXI, anualmente cada 1° de enero se realiza el tradicional "cambio de autoridades originarias" en los diferentes suyos y markas confederados a nivel provincial y nacional en una organización matriz llamada Conamaq (Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Collasuyo) creada a principios del 2000 con sede en la ciudad de La Paz.
Pero hasta antes de la conformación en esta entidad matriz, las autoridades indígena originaria campesinas de los diferentes ayllus de la región andina de Bolivia, siempre han estado manteniendo esta antigua tradición bajo sus preceptos histórico-tradicionales de autoridad local y regional, aunque con nominaciones variantes incorporadas desde la colonia como: el de Cacique y Alcalde, ellos la reincorporaron a sus usos y costumbres con las diarquías territoriales de Alcalde primera - Alcalde segunda, o también en Alcalde Mayor - Alcalde Menor o así: Kuraq Alcalde y Sullk´a Alcalde, así sucesivamente ocurre con otras nominaciones.
Sobre los emblemas y atavíos que visten las autoridades originarias de los diferentes ayllus, es algo variante en algunas regiones, pero el común denominador de todas es el "báculo" o "cetro" de mando que porta el varón, cuya dimensión longitudinal es desde los 40 cm. a los 100 cm.; está hecho de (chunta) un madero negruzco muy duro cubierto con láminas de oro y plata.
Su nominación varia, en otras regiones como entre los Carangas le dicen Tata quri wara, entre los Soras y Quillacas la llaman Tata santuruma; y por el lado Sureste de Oruro y comunidades del Norte Potosí: Sunturuma. Esta última nominación parece conservar la raíz genuina de Suntur de lo que está registrado en las crónicas de Cristóbal Molina [el cuzqueño] y Bernabé Cobo con el nombre de Suntur paucar, de cuyo registro nos menciona: que era insignia del señor y estandarte Real; y en llegado que llegaban con esto adonde la gente estaba; y sobre su constitución: era una asta poco más corta que de pica, cubierta y vestida toda de alto a debajo de plumas cortas de colores varios asentadas con tal primor, que hacía galanas labores.
Diego Gonzales Holguín menciona al suntur paucar como: Casa galana y pintada; esto se refiere al purum wasi, la gran casa santuario, pues efectivamente, en varios lugares de los andes se ha visto que los sunturumas o los suntur paucares están colgadas en lo alto de los altares centrales de estas casas santuario.
En los materiales arqueológicos, los elementos icónicos de báculos o cetros están plasmados en litograbados de recintos sagrados, en los diseños del arte textil ceremonial y el alfarero, en donde se han observado a personajes o divinidades sagradas agarrando a estos báculos o cetros en las manos como es el caso del personaje del friso central en la Puerta del Sol (en Tiahuanaco), el señor de los báculos del tazón ceremonial Wari (en Nazca) y el personaje del textil ceremonial de la cueva funeraria de Pulacayo (en Potosí).
Es muy sorprendente ver que haya una continuidad de este tipo de símbolos antiguos sagrados plasmados en diferentes materiales, cuyo contenido posee un alto valor simbólico y religioso para las culturas andinas indígenas, mismos elementos sagrados que portan las autoridades originarias, lo vemos en el presente aunque con cambios y transformaciones, pero el símbolo sagrado del pasado continúa para los indígenas de esas regiones de los andes.
El hecho de que el 1° de enero (año nuevo) se realice el cambio de autoridades y la celebración de los cetros el 6 de enero (Señor de Reyes), es un sincretismo ajustado a los cánones católico-cristianos del calendario gregoriano. Al parecer en la antigüedad pre-hispánica, el cambio de autoridades y la celebración de los cetros se realizaba en el mes del Paucar waray killa (mes de vestir cosas galanas); en este mes solía realizarse el cambio de ropaje a los personajes principales, también a los ídolos, oradar a los templos, los ritos de pasaje del huarachicuy. Era un mes solemne y de renovación social, de poder político - religioso en los diferentes estratos territoriales.
Un vestuario tradicional que atraviesa las barreras del tiempo al igual que los cetros, es la qhawa; un pequeño ponchillo o casaca que visten las autoridades originarias de Corque Marka en sus dos parcialidades (Samancha y Urawi). El nombre de la casaca qhawa ya fue registrada por Ludovico Bertonio a principios del siglo XVII como una insignia distintiva de un grupo de Aymaras del altiplano central de Bolivia.
Actualmente dentro el grupo Carangas de Corque Marka, reconocen a este atuendo textil como emblema sagrado al igual que al cetro, por eso en otras comunidades la llaman "casulla" o "qhawa casulla", este último nominativo hace referencia al atuendo del Cura cuando oficia una misa, de ahí que se reconoce su valor sagrado equivalente a la del Párroco.
Pero en los últimos años, cosa inusitada o transgredida ha ocurrido con el mal manejo de este tipo de atuendos sagrados de los indígenas; en donde a ciertos políticos disfrazados de autoridades originarias asisten a los llamados cabildos o reuniones de partidos políticos vestidos de autoridades originarias vistiendo estos atuendos sin el menor reparo o respeto a estos símbolos constituidos dentro la historia socio-política de los pueblos indígenas de estas latitudes; hasta autoridades legítimamente constituidas de los ayllus y markas dentro la organización matriz se han vuelto involucrados en ello, de esa manera contaminando la esencia representativa de estas regiones territoriales indígena originaria campesinas, lo que a lo posterior o futuro ocasionaría una total pérdida de credibilidad para estas organizaciones históricamente constituidas.



