Medio: La Patria
Fecha de la publicación: domingo 05 de enero de 2020
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Pero sucede que los cambios políticos son parte de la renovación de corrientes sociales que se van generando a lo largo y ancho de la geografía mundial, por lo mismo algunas ideologías recalcitrantes van cediendo posiciones a otras renovadoras o por lo menos más realistas en el conjunto de evidencias que son parte de nuevas formas que coincidentemente, fortalecen la práctica de la justicia y libertad en democracia.
Esos cambios se han producido con inusitada frecuencia en el último tiempo, desde el borde Norte sudamericano, centro América y el espacio Sur, donde los cambios son cada vez más frecuentes, más concretos y hasta más radicales, lo que obliga a las comunidades "repensar" el futuro de la convivencia regional.
En ese proceso de cambio y frente a un largo periodo que estuvo marcado por la intolerancia, inseguridad y persecución de opositores, se dio el cambio en Bolivia, una presión social de muchos días que obligó a los mandatarios a su renuncia y estos optaron además por abandonar sus funciones, generó una sustitución constitucional, con un Gobierno de Transición que deberá cumplir la específica función de convocar, dirigir y cerrar una nueva elección presidencial y de parlamentarios, para devolver a nuestro país el derecho de "gobernarse" en democracia y pleno respeto a los derechos ciudadanos.
Ese es el punto que por lo visto no gusta a muchos dirigentes de las todavía vigentes corrientes de izquierda, que funcionan como observamos actualmente, bajo presiones, condiciones, amenazas y una táctica de usar mentiras para imponer ideales y defender una corriente, que por sí sola es cada vez más débil.
Es lo que se ve en nuestro país, cuando desde legaciones diplomáticas de países supuestamente "amigos", se ejerce presión con personal encapuchado, con medidas de gobiernos que, no respetan derechos y condiciones naturales del tratamiento diplomático, como la entrega de elementos comprometidos en acciones delincuenciales contra el Estado vigente. La presión internacional, no es casual, es más bien la abierta demostración de un sistema político que se ha visto afectado con la reacción popular de una Nación cansada del autoritarismo y decidida a recuperar su libertad en democracia, como es el caso de Bolivia.
En algún momento nuestra mandataria ha expresado valientemente esa frase de "basta ya" y es que hemos llegado al colmo de la iniquidad con la acción de dos naciones, México y Argentina, además de una acción cómplice de España, en contra de los derechos constitucionales de nuestra Nación. Es ahora que hay que denunciar la injerencia externa, como un delito de lesa humanidad.
Hay algo importante que señalar y es que en Bolivia no estamos acostumbrados a vivir en dictaduras, todas más cortas o largas, han sido derrotadas como la última que duró buen tiempo y de la que en todo caso sus protagonistas, deberán rendir cuentas. Bolivia elegirá nuevos mandatarios para un proceso de plena democracia.



