Medio: El Diario
Fecha de la publicación: viernes 03 de enero de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Parece que los 14 años del pasado gobierno ofuscaron a los autores de tales exigencias, pues las elecciones de este año se respaldan en la Constitución y permitirán que moros y cristianos participen libremente de los comicios, sin restricción legal para ningún ciudadano, sea o no “cívico”.
Conade carece de cualquier derecho constitucional para “exigir” que los candidatos citados se retiren de la pugna electoral. El fondo de esta postura antidemocrática y rayana en una dictadura, a mi juicio, es el implícito reconocimiento de que la juventud de Camacho y Pumari constituye alternativa respaldada por miles de jóvenes de todo el país, contra los viejos políticos que envejecieron junto a las ideologías de sus partidos.
Con su presencia objetiva, jóvenes que en primera línea desafiaron al gobierno del doble septenio (valga la palabrita) consiguieron, en las calles de nuestra Patria, el derecho a ser la vigorosa alternativa plena de vida, de formar partidos con la visión siempre joven del eterno cambio.
Ninguna organización efímera, política o de cualquier índole, puede exigir la anulación de candidaturas sólo para que ese vacío sea ocupado por las candidaturas de los viejos políticos, con sus viejas ideas y sus vetustas propuestas.
Por supuesto que hay excepciones, pero la mayoría de ellas aplaude que la juventud boliviana conduzca el destino de Bolivia. Sin juventud no hay futuro. Con la vejez político-partidaria, con los seniles partidos tradicionales, caminaremos en el círculo cerrado que, casi desde 1825, nos impide desarrollo y ser Nación de Progreso y de modernidad.



