Medio: La Patria
Fecha de la publicación: viernes 03 de enero de 2020
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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Mediante manifestaciones cabildos y bloqueos paralizaron los nueve departamentos como consecuencia de muchas irregularidades en la arbitraria manipulación de la base de datos que se hubiesen efectuado en el cómputo nacional de las Elecciones Generales las que fueron administradas y ejecutadas por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), anormalidades que fueron verificadas y evidenciadas por la OEA (Organización de Estados Americanos) que recomendaron la anulación de estas elecciones y la convocatoria a otras nuevas con distintas autoridades del TSE.
Estos movimientos cívicos sociales que duraron 22 días, obtuvieron la unidad de los bolivianos porque durante los bloqueos de las calles y avenidas dialogaron y compartieron alimentos que se elaboraron en ollas comunes para grupos rotatorios que permanecieron en sus puntos de bloqueo persistiendo el calor, frío y lluvia, en su intención de conseguir el cambio de Gobierno y con sus proclamas ¡Quien se cansa…Nadie se cansa! ¡Quien se rinde…Nadie se rinde!, lograron su objetivo el 12 de noviembre pasado, aspecto que tiene que ver con el movimiento de la ciudadanía en democracia.
En el periodo pre-electoral en que nos encontramos, la ciudadanía desempeña un papel trascendental en la democracia y en todo proceso electoral Ciudadanía y democracia son dos conceptos centrales en el pensamiento político de nuestro tiempo. Ciudadanía significa el conjunto de derechos y deberes por los cuales el ciudadano, el individuo está sujeto en su relación con la sociedad en que vive.
El término ciudadanía proviene del latín "civitas", que significa ciudad, por tanto, ciudadanía es la condición que se otorga al ciudadano de ser miembro de una comunidad organizada.
Este concepto de ciudadanía está ligado al derecho, sobre todo en lo que se refiere a los derechos políticos, sin los cuales una persona no puede intervenir en los asuntos del Estado, y que permite la participación directa o indirecta de la persona en el gobierno y en la consecuente administración a través del voto directo para elegir o para competir por cargos públicos de forma indirecta.
La ciudadanía implica derechos y deberes que deben ser cumplidos por el ciudadano, conociendo que aquellos serán responsables por la convivencia de la persona en sociedad.
Uno de los requisitos de la ciudadanía es la nacionalidad, para que los ciudadanos puedan ejercer sus derechos políticos. Pero también existen personas que, a pesar de ser nacionales de un Estado, no tienen los derechos políticos, porque pueden haber sido revocados o denegados, o porque son menores de 18 años.
Tradicionalmente e históricamente, la mujer, al igual que los niños o los sirvientes -en esa época-, no tenían ningún tipo de ciudadanía. No es hasta el primer cuarto del siglo XX cuando se empiezan a reconocer los derechos de las mujeres en el ámbito político, como el sufragio femenino, y cuando la mujer adquiere una situación de ciudadanía de pleno derecho en la mayoría de países.
La ciudadanía exige a una persona como un habitante de la ciudad, que cumpla sus deberes, y como tal, su acción pueda llevar a cabo tareas para su bien y también para el desarrollo de la comunidad en la que vive, ya que los problemas de la ciudad deberían ser una preocupación para todos los ciudadanos.
La ciudadanía se ejerce por las personas, los grupos y las instituciones que, a través de la capacitación, -es decir, a través del poder que tienen para realizar las tareas sin necesidad de autorización o permiso de alguien-, realizan acciones que causan cambios que conducen a evolucionar y fortalecerse, participando en comunidades, políticas sociales y activamente en organizaciones sociales de voluntariado, donde se realizan acciones de solidaridad para el bien de la población excluida de las condiciones de ciudadanía.
En los países democráticos los ciudadanos tienen una serie de derechos y obligaciones. Esta circunstancia no es solo una cuestión formal, sino que se puede concretar en una actitud determinada por parte de los ciudadanos. Dicha actitud puede manifestarse, desde un punto de vista individual, de dos maneras: una pasiva y otra activa.
La primera es aquel que tiene un escaso interés por los problemas que no le afectan directamente. Es un individualista y no suele intervenir en asuntos de carácter social o reivindicativo ajenos a sus circunstancias. Incluso se puede afirmar que tiene la idea de que no es posible hacer nada para cambiar la realidad.
Es probable que tenga cierto rechazo a la actividad política, como algo que practican los políticos. En tanto que el segundo tiene interés por la política. Siente el deber de participar en la realidad social que le rodea y tiene un cierto compromiso personal.
Su actitud es proactiva y se involucra con aquellas causas que considera justas. Aunque su intervención sea individual, entiende que aporta su granito de arena. El concepto de ciudadanía activa está de moda en la actualidad y es analizado por sociólogos y expertos en movimientos sociales. Y es lógico que así sea, ya que los ciudadanos tienen voz y tienen la posibilidad de hacerla oír. La idea de ciudadanía activa, se refiere a la sociedad civil y a la capacidad de ésta para organizarse e intervenir directamente en su entorno social.
Las nuevas tecnologías, especialmente algunas de ellas (Facebook, twitter Instagram) y otras redes sociales permiten que los ciudadanos interactúen con todo aquello que les afecta directa e indirectamente. Si hay un tema de interés social que suscita su interés, la ciudadanía tiene la opción de participar activamente, dando su opinión en algún sentido con el propósito de influir en dicha realidad.
Esta circunstancia es bastante común y sirve como un termómetro para evaluar cuáles son las reacciones de una sociedad, sus inquietudes, creencias y valores. Los responsables políticos conocen bien este fenómeno social y lo tienen muy presente a la hora de diseñar una estrategia política u otra. Los medios de comunicación social y singularmente las redes sociales han activado un camino muy propicio para que la ciudadanía tenga la posibilidad de dar a conocer sus inquietudes y anhelos. A través de estos se han organizado y constituido para participar de diferentes manifestaciones en el país, que se vieron con claridad en la organización de las diferentes plataformas sociales que en democracia lograron el cambio de gobierno, por esta razón se intenta canalizar la existencia de una ciudadanía activa, que no es un fenómeno pasajero, sino que es una realidad que previsiblemente se consolidará con más fuerza en un futuro próximo.



