Medio: El Día
Fecha de la publicación: viernes 03 de enero de 2020
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Soñar con Aristóteles y su concepto de que la política es el arte de llegar al poder para procurar la felicidad de los conciudadanos y seguir a esos candidatos presidenciales que tengan una visión de país. Pero, la pregunta que cabe hacernos es, si estamos asistiendo, al principio del fin de un octavo proceso político, como diría el historiador Isaac Sandoval al dividir la historia de Bolivia, desde Los Libertadores (1825), Conservadores (1880 a 1899), Liberales (1898), Republicanos (1920 a 1952), Nacionalistas Revolucionarios (1952-1971) Político Militar (1971 a 1982), Político Neoliberal con la caída de Goni en el 2003 y el arribo del Movimiento al Socialismo, hasta la renuncia de Evo Morales, en noviembre del 2019.
Estamos en un gobierno de transición, en una especie de primavera democrática a la cabeza de Jeanine Añez, la segunda mujer presidente en la historia de Bolivia y quien ha cargado en sus espaldas la responsabilidad de apagar los incendios y controlar los demonios que quedaron sueltos después de la partida de Morales.
Tarea que ha sido difícil porque después de controlar los fuegos internos debe luchar también con vientos socialistas internacionales que han vuelto a aterrizar en Argentina y que tienen fuertes lazos en México y España.
“Solo una cosa convierte en imposible un sueño, el miedo a fracasar”, dice el escritor brasileño Pablo Coelho y el conquistador francés, Napoleón Bonaparte, reflexiona sobre la combinación de la sabiduría con la destreza para poder administrar el poder.
De fracasar debemos olvidarnos y sabiduría es lo que tenemos que pedir este 2020 para nuestros candidatos presidenciales, para que puedan dar respuestas a sobre cómo elegir un mejor modelo económico, relaciones internacionales, administración de justicia, seguridad: ciudadana y jurídica, salud, educación, empleo.
Las tareas son muchas porque se trata de reconstruir un país que económicamente queda con una abultada deuda interna que pasa los 10 mil millones de dólares, una deuda interna de 5 mil millones de dólares y unas reservas internacionales que han ido bajando de 15 mil a 8 mil millones de dólares.
Pero que a pesar de todo, Bolivia sigue siendo viable, no obstante haber explotado la plata, el guano, salitre, petróleo, por los que hemos perdido tres guerras, aún tenemos reservas de gas, además de litio y acero, como para poder seguir soñando con mejores días. Y tenemos las urnas para decidir en unos cuatro meses en forma pacífica al candidato de nuestra preferencia, velando porque se mantenga el Estado de Derecho fundamentalmente, y tenemos como herencia a nuestras pititas intactas con las que hemos demostrado al mundo que los bolivianos somos capaces de sostener el estribillo de nuestro himno, que nos dice que “morir antes que esclavos vivir” y que somos capaces de todo por mantenernos en un estado libre, democrático y con fe en Dios todopoderoso.



