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Medio: Nuevo Sur
Fecha de la publicación: martes 31 de diciembre de 2019
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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La Constitución Política del Estado fue permanentemente violada por toda la estructura del Movimiento al Socialismo a nivel nacional, departamental y municipal, como suelen hacer los borrachos y pandilleros con indefensas muchachas. Saquearon al Estado boliviano. Sometieron a los otros tres Poderes del Estado. Compraron la consciencia de mucha gente sumisa y ávida del poder bajo la amenaza permanente del aparato judicial. La más importante empresa de Bolivia como Yacimientos Petrolíferos Bolivianos (YPFB), estuvo bajo la égida de un paisano que mintió, mintió y mintió hasta la saciedad y cuyo apodo en boca del tirano, es una ofensa. Ahora él, como otros jerarcas del MAS, abandonaron a sus familias y huyeron a los paraísos terrenales en el Caribe o Europa y dejaron echados a su suerte a la militancia, aquella que les sirvió para proyectarse como salvadores del mundo indígena y de la madre tierra, postulados que los gobiernos e intelectuales dispersos en Europa y América y las organizaciones internacionales como ONU, OEA, CE. y prestigiosos órganos de prensa y otra manga de parásitos y vividores, creyeron ingenuamente y; sin querer queriendo, apadrinaron el nacimiento y bautizo de un monstruo, cuyos hermanastros están en calidad de tiranos en Venezuela y Nicaragua, y; el padrastro, en Cuba.
Pero no pudiendo dejar atrás esos antecedentes, leí “Pueblo Enfermo“ de Alcides Arguedas (1909), y tuve que reconocer con vergüenza, que nosotros somos los culpables. Una frase popular, dice: “…el chancho, no tiene la culpa de ser gordo y sucio, sino, quién le da de comer…” Asimismo, descubrí que durante los diez últimos años, los bolivianos alcanzamos elevados niveles de infelicidad, de tristeza. Es decir, nos enfermaron. Estuvimos sometidos y muy cerca de perder el alma.
Sin embargo, fueron los propios masistas y su enferma estructura que nos dieron la posibilidad de ver nuevamente la luz y curarnos. Se emborracharon y atragantaron con su propia angurria y; el fraude, fue el plato principal. Huyeron los que pudieron hacerlo al Caribe o a las playas del Mar de Petróleo que ofreció el paisano nuestro y; el pueblo, se quedó con hambre, abandonado y totalmente huérfano, desorientado. Qué tipo de padres y padrinos tuvieron…!
Pero la luz, apareció. Fue un hijo de Santa Cruz que con un pequeño arsenal: una biblia, una inquebrantable fe y una carta, nos hizo levantar la cabeza. Estábamos arrodillados y sometidos al terror. Habíamos perdido la fuerza, la esperanza, la dignidad y el orgullo. Nos volvimos todólogos, que sabíamos y conocíamos todas respuestas y soluciones. Pero no tuvimos el valor de salir a la calle y gritar, sino, criticar, criticar a diestra y siniestra. Cobardía y silencio, fueron nuestros apellidos. Ahora, este compatriota y otro hermano potosino, son víctimas del MAS y su aparato de comunicación que distorsiona la verdad y nos confunde con nuestra propia complicidad e ingenuidad.
Pero sucedió algo que bien puede reconocerse como un milagro. Dios escuchó nuestras oraciones y plegarias. Y dio luz y fuerza a nuestra juventud, a nuestros hijos, aquellos que habían sido ignorados y subestimados por el dictador pseudo indígena y su horda.
Pasadas las horas desde aquel 20 de octubre, nuestros hijos tomaron consciencia de la gravedad del hecho y; que fruto del fraude, Bolivia iba a caer en manos de una dictadura que quería implementar definitivamente el protocolo del Neocomunismo o del Socialismo del Siglo XXI que dio inició en 2006. Debemos reconocer que lo que hicieron fue algo descomunal. Se convocaron, organizaron y; dispersos en todas las ciudades y pueblos de Bolivia, instalaron sus barricadas en defensa de la democracia y de su futuro. Y algo más, grave, se enfrentaron a un monstruo de muchas cabezas y largas como ponzoñosas garras. Se enfrentaron al poder sin medir consecuencias y; al final, vencieron y expulsaron al dictador, a su sequito y huestes.
Nuestros hijos, hicieron en veinte y un días de lucha asimétrica, lo que nosotros no pudimos hacer en trece años. Por ello, nuestra admiración y reconocimiento. Son un ejército en vanguardia y; a pesar de los obstáculos, lograron alcanzar la cima y ahí dejaron la bandera de la Bolivia Democrática para que sea como un faro que nos guie e ilumine permanentemente y nos haga recuerdo que lo sucedido, nunca más debe repetirse, no debemos permitir. A esta cruzada nacional por la democracia, debemos ponderar el rol que protagonizó la Policía Nacional cuyos miembros son hijos del pueblo al que el MAS utilizó y manipuló.
En verdad, lo que hicieron no existe parangón en América. Se constituye en uno de los más importantes hitos de la Historia Contemporánea de Bolivia y; un ejemplo para América del Sur. Pero ojo, el monstruo sigue entre nosotros, herido y más peligroso. No debemos descuidarnos, está agazapado y amenazante y; sus criaturas, están incrustándose en las Cortes Departamentales Electorales ante la ingenuidad nuestra. La democracia sigue en peligro.



