Medio: El Diario
Fecha de la publicación: martes 31 de diciembre de 2019
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Desde la Argentina, donde hicieron su “cuartel de campaña electoral”, con la aquiescencia del gobierno peronista, sus líderes que se acogieron al refugio político, en dicho país, envían señales de animadversión, de amenaza e intimidación al pueblo boliviano.
Aún se rasgan las vestiduras ante el triunfo de la Democracia y la libertad. No admiten que la caída fue estrepitosa, que provocó la huida a México. No se resignan a perder las ventajas y beneficios que ofrece el Poder absoluto. En ese marco conspiran contra la paz social y el entendimiento civilizado. Y siembran cizaña, en desmedro de la unidad nacional.
Quienes tienen el afán de poner zancadillas al gobierno de Áñez, que representa el cambio de nuestros tiempos, son aquellos que profesan ideologías izquierdizantes en la región. Nos referimos a los gobierno de Cuba, Venezuela, Nicaragua, México y Argentina. Desde estos países se alienta la conjura en contra de Bolivia. Esto es inconcebible, por cierto.
Los voceros del gobierno depuesto, y de sus aliados, manejan la versión de que hubo un golpe militar en Bolivia. Que la presidenta Áñez es una usurpadora del Poder. Sin embargo ella, como bien sabemos, surgió con la licencia de la Asamblea Legislativa. Y ésta continúa con sus deliberaciones, sin problema alguno. Una dictadura, un gobierno de facto o de fuerza, hubiera prescindido de sus actividades. Ello no ha ocurrido.
“Calumnia, calumnia, que algo queda”, sostiene el credo maquiavélico. “Una mentira diez veces repetida acaba haciéndose verdad”, argumenta Goebbels. Este es el papel que realizan nuestros ex dignatarios. Y parece que la mitomanía se apoderó de ellos.
La comunidad internacional, quiérase o no, acompaña al gobierno de la presidenta Áñez. E ingresó, fortalecido con el respaldo democrático del pueblo boliviano, al seno del Grupo de Lima, con el objeto de contribuir, desde ese espacio, a la solución de la crisis política en Venezuela.
Recordemos que hace algunas semanas el gobierno transitorio de Bolivia resolvió la salida del país de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).
Asimismo le hicieron conocer su respaldo organismos internacionales de la región e inclusive el Coloso del Norte.
En este marco: es bueno reiterar que hacer Patria es también presidir elecciones limpias y transparentes, a fin de devolver confianza al electorado nacional y a la opinión pública externa. Y con el deber cumplido, abandonar la nave del Estado.
En suma: Bolivia está inmersa en un proceso de fortalecimiento democrático, tal como quiso y quiere la ciudadanía.



