Medio: Opinión
Fecha de la publicación: lunes 30 de diciembre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Desde la redacción de la Carta Magna en Inglaterra en 1215, la idea de limitar el poder de los primeros mediante la cesión de derechos a los ciudadanos ha sido una constante lucha entre ambos bandos.
Debe entenderse que las constituciones políticas de los países no solo son meras declaraciones de los derechos y deberes de los ciudadanos, sino limitaciones al poder establecidos para evitar el autoritarismo.
Uno de esos principios más importantes es la alternatividad al acceso y la elección del poder. En una sociedad que entiende que el derecho a ser elegido y elegir debe contemplar la rotación de sus líderes para no caer en falsos mesianismos, y que el respeto a la institucionalidad implica la independencia de los órganos de poder en un Estado y no la sumisión de unos en una suerte de equilibrio en la función pública.
El año pasado, hubo elecciones en El Salvador, Panamá, Guatemala, Uruguay, Argentina y Bolivia. Este 2020, varios países como República Dominicana, Guyana, Perú, Chile, México, Uruguay y nuestro país volverán a las urnas, en el marco de sus propias peculiaridades eleccionarias, ya sea para elegir mandatarios, renovar sus representantes parlamentarios y/o constituciones, representantes regionales y locales.
Tal vez algunos de los resultados podrían llegar a reconfigurar en algo el tablero político regional y marcar algún cambio en las siempre cambiantes tendencias ideológicas que se mantienen vigentes en la región latinoamericana.
Lo que es importante es que los países involucrados y, primordialmente, sus habitantes podrán nuevamente ejercer su derecho a elegir a sus nuevas autoridades a distintos niveles, ser elegidos bajo mecanismos constitucionales consensuados y legitimados.
Y lo primordial es que las nuevas autoridades de Bolivia se comprometan a cumplir el cometido social por el cual fueron electos: a mejorar la calidad de vida de sus conciudadanos.
También se perfila una sociedad que ha empezado a ejercer mayor control social. Los jóvenes han demostrado su valía y compromiso. Son tiempos de cambio y debemos aprovecharlos.
¡Bienvenido 2020!




