Medio: El Día
Fecha de la publicación: domingo 29 de diciembre de 2019
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Pero Morales conoce mejor que nadie esa realidad de la política populista y prueba de ello es que en 14 años nunca se bajó del helicóptero. Con el mismo ritmo de los bailanteros recorría el país de punta a punta, inaugurando obras, hablando hasta por los codos, demostrando sus habilidades futbolísticas y haciendo creer a los más incautos que si él se iba, el sol y la luna iban a desaparecer.
Están por cumplirse dos meses desde su fuga, los astros siguen en su sitio y no sólo eso, en el MAS existen amplios sectores que están acomodándose al nuevo escenario político, otros apelan a la autocrítica y también hay quienes se quejan del régimen de hijos y entenados creado por el antiguo entorno palaciego y que continúa en lista de espera de los contantes viajes a Buenos Aires.
Algunos extraños movimientos diplomáticos y de la política interna argentina impiden que el cocalero se traslade hasta Orán, donde sería más fácil mantener el contacto con las bases masistas. Tal vez el problema radique en el factor más polémico de Morales, cuya evidencia la aportó la detención de un cónsul nombrado por él y hombre de su estrecha confianza, que se encontraba en poder de ocho kilos de cocaína.
El ex mandatario ha comenzado a sentir el viento de frialdad que paradójicamente le llega desde el norte y no ha dejado de expresar los sentimientos que lo embargan. Hace poco pidió a los periodistas bolivianos que lo perdonen y que los restantes pierdan la vergüenza y se trasladen a Buenos Aires para entrevistarlo. El problema es que esta vez no hay preguntas sopladas al oído y tampoco aviones a disposición para el traslado. Los que siempre conservaron su dignidad, no están dispuestos a que el ciudadano de Orinoca les levante el dedo índice, los amenace y los vuelva a acusar de mentirosos.
La desesperación por no perder esa estrecha relación con las hurañas masas que se dejaban acarrar a todos lados, llevó al ex mandatario hace unos días a recurrir a un medio tan insólito como ridículo, como inaugurar una obra en Tarija por medio de un contacto telefónico. Eso lo pone en una situación tan incierta como insegura, mucho peor cuando él mismo calcula que en el mejor de los casos, estará de vuelta en Bolivia para la próxima Navidad.
La desesperación por no perder la relación con las hurañas bases masistas, llevó al ex mandatario a recurrir a un medio tan insólito como ridículo, como inaugurar una obra en Tarija por medio de un contacto telefónico. Eso lo pone en una situación tan incierta como insegura, mucho peor cuando él mismo calcula que en el mejor de los casos, estará de vuelta en Bolivia para la próxima Navidad.



