A41 días de la renuncia de Evo Morales a la Presidencia, Bolivia recupera certidumbres y se encamina a unas elecciones confiables, con un Órgano Electoral renovado y creíble, además de nuevas reglas del juego que dejan atrás las maniobras que habían sido diseñadas y aplicadas para que un hombre y su partido retengan el poder a como dé lugar.
Hay quienes ven un antes y un después de octubre de este año. Primero fueron las elecciones del 20 de octubre, a las que los bolivianos acudieron con disciplina, después se reveló el grosero fraude detectado por expertos nacionales, peritos de la Organización de Estados Americanos y de la Unión Europea; el efecto fue la cruzada de las pititas que provocó la renuncia de Morales, así como un desborde de violencia posterior a esta dimisión. Todo eso permitió que, en menos de 60 días, el país sea otro. De la pesadilla nació la esperanza que se tiene en este momento.
Ya hay vocales electorales posesionados, entre los cuales se cuenta a notables que ya hicieron un buen trabajo en la administración de comicios. La mayoría de los elegidos por la Asamblea Legislativa tiene una trayectoria importante y un prestigio que cuidar, lo que hace avizorar que trabajarán con eficiencia para honrar la confianza que Bolivia les deposita.
Ya se promulgó una ley que establece nuevas reglas para el proceso electoral. En primer lugar, se ha eliminado la elección primaria en los partidos políticos, a sabiendas de que su incorporación prematura fue una maniobra del MAS para consolidar la ilegal candidatura de Evo Morales. Es de esperar que se elimine la censura previa a las encuestas de opinión pública, cuando estas sean realizadas con criterios profesionales y técnicos. Asimismo, el nuevo Órgano Electoral tendría que definir una posición de apoyo a la realización de debates entre candidatos a la Presidencia del país, a fin de promover un proceso de mayor calidad y menos guerra sucia, que es lo que Bolivia se merece.
Se sabe que en 2020 habrá dos elecciones, las nacionales y las subnacionales (de alcaldes y gobernadores). La buena noticia es que se ha eliminado la reelección indefinida para las autoridades que llevan dos gestiones seguidas. Esto significa que habrá renovación y que se recupera el espíritu constitucional que ha sido votado en el referéndum del 21-F y que fue defendido posteriormente por los bolivianos demócratas.
Son buenos augurios. Gana la esperanza en este final de un año turbulento, en el que Bolivia pasó del máximo riesgo de guerra civil al renacimiento de la esperanza que se llama democracia y libertad.
En el otro lado, aún hay esfuerzos por hacerle ruido a este proceso que tanto le ha costado a la democracia. Desde aquel afán de decir que hubo un “golpe de Estado” inexistente, pasando por las instrucciones directas que Evo Morales daba para evitar que los alimentos lleguen a las ciudades, hasta el tuiteo incontrolable con el afán de desprestigiar al Gobierno actual y seguir promoviendo la violencia y la discriminación. Afortunadamente, cada vez suenan menos esas acciones.
Queda un paso importante en el camino y es que el proceso hacia las elecciones avance en un clima apacible. Ha sido importante el acuerdo político de las fuerzas con representación parlamentaria para consultarle al Tribunal Constitucional sobre la ampliación del mandato de la presidenta, los asambleístas y el resto de autoridades electas. En cada una de esas decisiones debe prevalecer la responsabilidad con el país, con la democracia y con la paz de los bolivianos.
Medio: El Deber
Fecha de la publicación: domingo 22 de diciembre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Queda un paso importante en el camino y es que el proceso hacia las elecciones avance en un clima apacible. Ha sido importante el acuerdo político de las fuerzas con representación parlamentaria para consultarle al Tribunal Constitucional sobre la ampliación del mandato de la presidenta, los asambleístas y el resto de autoridades electas. En cada una de esas decisiones debe prevalecer la responsabilidad con el país, con la democracia y con la paz de los bolivianos.
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