Los 12 vocales que fueron posesionados ayer, ven como tarea principal la recuperación de la credibilidad del Tribunal Supremo Electoral (TSE), además de la confianza en el Órgano Electoral del país. Pero esta sala plena nació con el estigma del cuoteo político y una marcada influencia del exministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana a través del vocal Daniel Atahuachi con quien trabajó desde 2006.
“La tarea no es fácil, va a exigir mucha dedicación y esfuerzo, pero estamos dispuestos a hacerlo, por eso estamos aquí. Algunos hemos dejado otras actividades para colaborar con este proceso”, dijo el vocal Óscar Hassenteufel, en su discurso de posesión.
Con esta posesión se cierra uno de los capítulos más controvertidos que vivió este ente, pues hasta ahora, ninguna de las autoridades electorales logró cumplir su periodo de funciones. Asimismo, los antecesores de estos vocales, están encarcelados y procesados por fraude electoral. Y encima, deben encarar dos procesos electorales sin el tiempo suficiente, elecciones generales y subnacionales.
Pero también nació con el estigma del cuoteo, que fue denunciado por las diputadas Fernanda San Martín, Ximena Costa y Lourdes Millares, quienes creen que el MAS, PDC y UD se repartieron las 12 vocalías con personas afines. El vocal designado por el Órgano Ejecutivo, Salvador Romero, dijo ayer que más allá de esas denuncias lo importante es que el TSE ya tiene sus autoridades. Hassenteufel y Romero vuelven a ser vocales después de 14 años.
Vínculos
No solo el cuoteo, también se conoció que al menos dos de los 12 vocales tienen una ligazón con el anterior Gobierno. Se trata de los vocales Daniel Atahuachi Quispe y Rosario Baptista Canedo. Ayer, después del juramento de posesión, el más requerido por los medios de comunicación fue Atahuachi a quien se le cuestiona sus vínculos con el exministro Juan Ramón Quintana.
Fue el propio vocal quien confirmó que trabajó en todas las instancias donde estuvo el exministro de la Presidencia, aunque dijo que estuvo vinculado a través de consultorías en línea y que no tiene nexos con la ex autoridad. Por el contrario, dijo que la pregunta de los periodistas tenía una carga de discriminación porque no permitían que un indígena se pueda calificar profesionalmente.
Por otro lado, Rosario Baptista Canedo, que es abogada, fue representante en 2001 de Álvaro García Linera, de su hermano Raúl y de su expareja Raquel Gutiérrez, entre otros, en una petición realizada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
En contacto con EL DEBER, Baptista explicó que en esa época trabajaba en una institución de derechos humanos y que asumió la defensa legal de los acusados.




