Medio: El Día
Fecha de la publicación: domingo 15 de diciembre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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El MAS necesita recuperar el poder lo antes posible, pues con el tiempo corre el peligro de desaparecer o sumirse en un mar de denuncias y procesos judiciales por corrupción, narcotráfico, violación a los derechos humanos y terrorismo. Muy pronto, sus principales referentes quedarán sepultados por una gran cantidad de evidencias que de a poco van apareciendo y por las que tendrán que responder ya sea en los estrados nacionales o internacionales.
Bolivia no puede cometer el mismo error que Argentina, donde una forajida como Cristina Fernández recibió múltiples ventajas del régimen de Mauricio Macri, que le permitieron esquivar la justicia, mantener cargos que le aseguraron impunidad y finalmente postularse a la vicepresidencia y recuperar el mando del país, donde existe el temor de que el retorno del Kirchnerismo signifique la ruina económica de la segunda nación más rica de Sudamérica.
De ocurrir lo mismo en Bolivia, no sólo quedaremos expuestos a la catástrofe económica, sino también, librados a los designios de una dictadura que volverá exclusivamente para cobrar venganza contra la ciudadanía que se rebeló contra el dirigente cocalero y lo obligó a renunciar gracias a la resistencia y la valentía de millones de hombres y mujeres que no quieren más un sistema autoritario, abusivo y contrario a la Constitución.
Para que cualquiera de los candidatos que busca imponer el dirigente cocalero desde Argentina, gane las elecciones, necesariamente debe recurrir al fraude y a todas las maniobras que pusieron en marcha antes del 20 de octubre. Ha quedado claro que ni siquiera Evo Morales es capaz de conseguir una victoria sin hacer trampas, lo que obliga a las instituciones nacionales a blindar el sistema para impedir la repetición de ese oprobio.
El gobierno de Jeanine Añez tiene la gran misión de convocar a nuevos comicios en el corto plazo, pero antes debe asegurar que el Órgano Electoral y sus principales componentes queden libres de toda sospecha.
No sólo se trata de hacer los nombramientos correctos y con absoluta transparencia en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y las delegaciones departamentales, sino desmantelar el aparato de fraude que montó el MAS, hacer una limpieza a fondo del padrón, realizar las contrataciones de personal que hagan falta para desarrollar un trabajo técnico y científico y, por último, elaborar un calendario realista que no deje lugar a errores atribuibles a la premura.
La expresidenta del TSE, María Eugenia Choque, ha reconocido que dentro de la institución se cometieron barbaridades y la intención del MAS es mantener a como dé lugar ese esquema perverso que ha quedado al desnudo en la auditoría practicada por los técnicos de la OEA. Si hay algo en lo que se debe mantener la firmeza y la convicción que guiaron las protestas de octubre y noviembre, es en conseguir el objetivo planteado por la presidenta hace unos días, es decir, organizar las elecciones más limpias de la historia nacional.
La expresidenta del TSE, María Eugenia Choque, ha reconocido que dentro de la institución se cometieron barbaridades y la intención del MAS es mantener a como dé lugar ese esquema perverso que ha quedado al desnudo en la auditoría practicada por los técnicos de la OEA.



