Medio: La Razón
Fecha de la publicación: lunes 09 de diciembre de 2019
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia representativa
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Se destaca que en el período de estudio la esperanza de vida al nacer
incrementó en 8,7 años, los años esperados de escolaridad aumentaron en
0,3 años y los años promedio de escolaridad en 1,6 años. El ingreso
nacional bruto (INB) per cápita ($PPA del 2011) aumentó en
aproximadamente 60% entre 2000 y 2018. Los datos muestran un desempeño
positivo y sostenido.
La desigualdad es identificada como un factor que incide negativamente en el IDH. De acuerdo a los datos, la desigualdad mayor se presenta en el ingreso, es decir, no hubo una redistribución “más equitativa entre la población”, además “persiste desigualdades significativas por área geográfica, condición étnica, género y estrato socio-económico”.
“Lo anterior demuestra que todavía existen brechas significativas en el desarrollo humano de Bolivia. Reducir las desigualdades en los servicios de suministro de agua y saneamiento, en los servicios de salud, en la cobertura de los esquemas de protección social, en la calidad de los empleos, en la resiliencia climática y en los aspectos de género, requiere de una reflexión profunda que permita diseñar una nueva arquitectura de políticas públicas diferenciadas para los contextos urbanos y rurales”, refiere el informe.
El informe plantea la creciente generación de nuevas desigualdades en torno a la educación, tecnología y cambio climático, áreas desde las que se podrían desencadenar nuevas divergencias en la sociedad no vistas desde la Revolución Industrial, dejando muy por detrás a personas y países enteros.
Destaca que el silencio por la violencia y abuso hacia las mujeres se está rompiendo, pero aún no ha pasado lo mismo con el techo de cristal que evita su progreso. “Según las tendencias, tomará 202 años en cerrarse la brecha de género tan solo en oportunidades económicas”, sostiene el informe.
El documento también propone superar un enfoque que piensa la desigualdad en términos monetarios y, en cambio, pensarla desde enfoques más complejos, incluyendo la distribución desigual de riqueza y poder y las normas sociales, que ya hoy desencadena manifestaciones en las calles. (09/12/2019)



