Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: jueves 14 de noviembre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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“Es importante generar canales de
concertación con la oposición actual, el Movimiento Al Socialismo (MAS),
que posibiliten una transición gubernamental pacífica en distintos
ámbitos”, destacó el politolólogo y analista Ludwig Valverde.
Para ese diálogo, recomendó convocar a actores sociales, particularmente a aquellos que han estado directamente involucrado en las movilizaciones sociales, como los comités cívicos. Sin embargo, cree que será difícil, dada la tradicional conducta del MAS, que querrá obstaculizar la gobernabilidad de Áñez.
Además, dijo, la administración de la presidenta Áñez debería dar “señales amplias de transparencia y legitimidad para que se produzca el apoyo necesario de la ciudadanía”.
Otros actores a tomar en cuenta, señala Valverde, son los gobiernos subnacionales. “Ahí el MAS también tiene una importantísima presencia”, por lo que Áñez debe trabajar en mecanismos paliativos que lleven a superar la crisis estatal.
Con él coincide el abogado y analista político Paúl Coca. Señala que el Órgano Legislativo, absolutamente contrario, es una dificultad para el gobierno de Áñez, por lo que es fundamental un diálogo “a la mayor brevedad posible”.
“La presidenta debe concertar una agenda en común que ya está dada para elegir nuevos vocales del TSE, convocar a elecciones y establecer tranquilidad y paz social”, apunta Coca. Otra alternativa, dado los dos tercios que posee en la Asamblea Legislativa el Movimiento Al Socialismo, y en caso de no concertarse un acuerdo, es que la Jefa de Estado ejerza su derecho constitucional que, según el artículo 163, le permite “vetar cualquier ley” que el MAS quiera aprobar.
Sabiendo que es un gobierno interino con plazos en contra, la opción más recomendable, según Coca, es que “ambas partes antepongan sus intereses personales, de partido, y logren acuerdos”, con el objetivo de pacificar el escenario que Bolivia vive actualmente. “No hay paz social. Las calles se han convertido en campos de batalla”, lamenta el analista.
Para el abogado constitucionalista Ariel Flores, el escenario nacional cada día se complica y los mecanismos institucionales no serán suficientes.
“En medio del gradual conflicto, se precisa de voluntad política y lo que tenemos es una guerra declarada por ambas partes. Esto nos lleva a una peligrosa incertidumbre. No hay opciones reales y viables en el corto plazo”, asevera Flores.
Señala que los parlamentarios del MAS, que son dos tercios de la Asamblea, claramente no tienen intenciones de sentarse en una misma mesa. “Aún no”.
“El MAS no termina de asimilar el golpe que ha significado su salida y UD (partido de Áñez) no termina de deleitarse con el poder que acaba de asumir. Sólo el gobierno que surja de las futuras elecciones podrá gozar de gobernabilidad. El Gobierno de transición sólo puede aspirar a gobernar en la medida de su capacidad y habilidad de concertar”, sentencia.
Ante una conflictiva oposición, fuentes diplomáticas aseguran que existe jurisprudencia para que la P residenta del Estado pueda nombrar vocales del nuevo Tribunal Supremo Electoral. El analista político Carlos Cordero aclara esta idea. “Según la norma, la señora Jeanine Áñez podría designar un vocal en cada corte departamental electoral y uno en la nacional. Esto independientemente de que la Asamblea designe vocales”, explica Cordero.
Para la convocatoria a elecciones, en caso de no contar con la participación del Legislativo, Áñez podrá aplicar el Decreto Presidencial 716 (2010) que establece la designación de una o un vocal en cada TED, en representación del Ejecutivo”.
La ONU envía a un mediador
La Organización de Naciones Unidas (ONU) enviará al diplomático francés Jean Arnault para mediar entre las fuerzas políticas y lograr una solución pacífica en Bolivia. Expertos políticos recomiendan a la presidenta Áñez aprovechar las ofertas de mediación internacional y de las iglesias.
El objetivo de la ONU es “apoyar los esfuerzos para lograr una solución pacífica a la crisis, incluyendo unas elecciones transparentes, incluyentes y creíbles”, explicó ayer a los periodistas el portavoz de Arnault, Stéphane Dujarric.
Arnault es jefe de la ONU en Colombia y ha servido como enviado para Georgia, Afganistán, Burundi y Guatemala. El analista Ludwig Valverde recomienda a la Presidenta aprovechar esa cooperación, así como la de la Organización de Estados Americanos (OEA).
“Ante un escenario muy duro, tiene que buscar una forma para manejarlo. Seguramente las iglesias Católica y otras, a nivel interno, y miembros de la cooperación internacional podrían ayudar. Almagro ha sido muy explícito en brindar mediación”, aseveró



