Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 11 de noviembre de 2019
Categoría: Conflictos sociales
Subcategoría: Problemas de gobernabilidad
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En sus protestas vecinos de Río Seco quemaron el módulo policial del distrito 4, en la zona Brasil. Entre los grupos se pudo observar lustrabotas y algunas personas en estado de ebriedad.
Para evitar ser apedreados, los módulos policiales, los locales y las instituciones ponían wiphalas. La turba se dirige a la Ceja de El Alto. Los vecinos del lugar pedían a policías que estaban en sus módulos que quiten los logos policiales para evitar saqueos y ser quemados.
En radio Panamericana, el ministro de Desarrollo Rural, César Cocarico, entre lágrimas, reclamó porque el símbolo fue extraído de los uniformes de algunos policías y quemado. “Cómo es posible que hayan quemado la whipala, como es posible que la hayan cortado. La whipala es una conquista”, dijo.
Por su lado, el diputado opositor Rafaél Quispe izó el símbolo patrio en uno de los mástiles de la plaza Murillo. “La whipala es un símbolo de los pueblos, por equivocación lo bajaron del frontis del Parlamento. La whipala no es del MAS, no es de un partido, es de los pueblos. La whipala volverá a la Asamblea”, sostuvo el parlamentario.
También en la plaza Murillo, un contingente de policías, en aymara y quechua, expresaron su respeto por el símbolo patrio y lo pusieron delante, como un escudo. Lo mismo hacen los vecinos de la ciudad de El Alto para proteger sus viviendas de los saqueos: grafitean en las fachadas frases como “la wiphala se respeta” e izan el símbolo.
“Estamos colocando nuestros letreros de que la wiphala se respeta para evitar que haya saqueos”, explicó Carmen Mayta, de la junta de vecinos de la zona Brasil, de esa ciudad.



