Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: miércoles 04 de diciembre de 2019
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia representativa
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Los cambios institucionales, la inclusión social, el reconocimiento de los pueblos indígenas originarios campesinos, la ampliación del catálogo de los derechos fundamentales y la labor económica sobresalen entre 2006 y 2014. Sin embargo, a partir de 2015 fueron cometiendo errores que han sido perniciosos para el gobierno de Evo Morales Ayma, como creerse que era imprescindible y que podía romper las reglas constitucionales.
Los lamentables acaecimientos causados, el pasado mes de noviembre, por su renuncia a la presidencia del Estado, no solo han puesto en entredicho el proceso de cambio, sino que esa intempestiva decisión coloca al país al borde al abismo, a pesar de la tensa calma que reina estos días.
Y la gota que rebalsó el vaso de agua fue la manipulación del voto en las elecciones de octubre pasado, lo que derivó en la protesta general de los ciudadanos que “pitita y watito” en mano bloquearon las ciudades del país, lo que generó la huida del expresidente a México.
Empero, transcurridas tres semanas del nuevo gobierno, el ciudadano común ve una tendencia negativa de varias autoridades nacionales, porque cuestionan el cuoteo cívico-político de las entidades públicas entre quienes apenas habrían obtenido un 5% y algo más de apoyo en la elección anulada y los seguidores del expresidente cívico cruceño, y que, según un enfervorizado diputado de los demócratas, hoy son la primera fuerza política del país. Nada más desubicado.
El discernimiento del ciudadano de a pie, que se transporta en colectivo, micro, trufi o taxi-trufi, el bloqueo de las rotondas en Santa Cruz y de las “pititas y watitos” en Cochabamba y el resto del país sirvió para echar del poder a los “suchas” (buitre negro), pero de repente aparecen en manada los “buitres encapuchados”.
A ese juicio del ciudadano se suman frases del Ministro de Gobierno, como: “cuídense todos y comiencen a correr” o “los estamos mirando (…) si hacen sedición se verán con la Policía”, enunciados que traen a la memoria otras tristemente célebres alocuciones como la que pronunció el entonces presidente Hugo Bánzer (Totora 25 de junio de 1976) cuando dijo: “extranjero o boliviano sedicioso será ejecutado”, o lo dicho el 18 de julio de 1980 por el ministro del Interior, Luis Arce Gómez: “a partir de ahora todos deben andar con el testamento brazo el brazo”.
Esas declaraciones desacertadas no contribuyen a un efectivo
afianzamiento de la paz social y política, más aún si el ciudadano
observa el cambio de una revolución a otra, pero ese cambio está cargado
de porquerías que se creían desterradas que, sin embargo, a la luz de
los acontecimientos están presentes en el actual gobierno.



