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Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: martes 03 de diciembre de 2019
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia representativa
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“No quiero al dúo Pumacho porque está conformado por unos
oportunistas”. “No me parece bien que la Sole esté buscando ir de
candidata”. “No soy del Goni, pero tampoco estoy a favor de Bánzer”. “El
Gallo es bueno pero no tiene todo lo que se necesita en un buen
político”. “El Tuto es buen estadista, pero le falta carisma”.
Y así sigue la interminable lista de los opinólogos, hechos a los politólogos, que andan pregonando a los cuatro vientos su parecer sobre la vida política de Bolivia.
Y lo hacen con más vehemencia, hasta con virulencia, ahora que tendremos nueva contienda electoral.
Las peleas que suceden por el intercambio de opiniones, van in crescendo y al igual que en un épico concierto, al modo Beethoven, terminan con un gran fortísimo en el caso musical, y en el caso humano con, a veces, la ruptura de amistades forjadas en décadas.
Lo lindo es que hay debate electoral. Que hay un viento de renovación. Lo feo es que salen a relucir viejos antagonismos, racismo, xenofobia y una recalcitrante y apasionada defensa del único punto de vista posible: el de todos y cada uno de los bolivianos, y no bolivianos, que tiene algo que decir sobre el tema.
Lo irritante es el perpetuo tema de la insatisfacción. Nada nos complace. Ningún líder es bueno. Y ahí andamos nadando en un mar de descontento. Pareciera que nos fascina y encanta esta situación. Quejarnos de todo y de nada. Si hace sol, por qué tanto sol y tanto calor. Si llueve, por qué tanta lluvia, terminaremos llenos de musgo y humedad.
Entonces ya no nadamos en el mar. Sino que nos movemos en un grueso y asqueroso pantano, compuesto por un miasma oloroso de improperios y escarnios públicos que otorgamos a nuestras figuras políticas.
Entonces, pregunto a usted, apreciado lector: ¿Seguirá empantanado o le arrimará el hombro al país para que de una buena vez salga adelante? ¿O continuará escogiendo ser el chancho en el barro revolcándose a gusto y placer, sin que le importe el olor que despide y lo asqueroso de su aspecto?
Luego de la vida política tan azarosa que le ha tocado vivir a este pedazo de territorio llamado Bolivia, va siendo hora de poner a un lado los apetitos personales y la viveza criolla, para cocrear un futuro común donde puedan habitar los azules, amarillos, violetas, rojos, verdes, negros, rosados y cualquier color político que lo distinga, inclusive para quienes se las dan de indiferentes, ya que como dicen por ahí: El sol brilla para todos.



