Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: miércoles 27 de noviembre de 2019
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Reconoce que el trabajo es arduo e intenso, con “días muy largos y noches muy cortas” producto de diversas reuniones con legisladores, operadores políticos y sectores sociales. La cosa se dificulta aún más, dice, porque las organizaciones y el mismo Movimiento Al Socialismo (MAS) están “totalmente fraccionados”.
Además, comenta que las negociaciones que permitieron lograr una ley corta para la convocatoria de elecciones tuvieron dos momentos álgidos: uno fue el rechazo inicial de legisladores masistas de incorporar en la norma la prohibición a la rereelección de autoridades y el otro, la intención de imponer una normativa que, en cierto modo, avalara la inmunidad.
Justiniano conversó de este y otros temas con el periódico Los Tiempos el lunes pasado en su despacho, en el piso 20 de la Casa Grande del Pueblo. Esta entrega es la versión en extenso de la entrevista que fue publicada este miércoles en la edición impresa de Los Tiempos.
—¿Cómo se han desarrollado las negociaciones?
—Creo que se lo podría graficar de la siguiente manera: día demasiados largos y noches demasiados cortas. El trabajo ha sido arduo, ha sido incesante, hemos dialogado con casi todos los sectores en conflicto y paulatinamente hemos logrado acuerdos sectoriales. El MAS y los sectores sociales se encuentran totalmente fraccionados, dirigentes desconocidos, declarados traidores, no sabemos con quién conversar, los diversos movimientos sociales (están) con dos cabezas, unos que desconocen a los otros, los otros que desconocen a los unos. De modo tal que hemos tenido que lidiar con eso y hemos tenido que conversar con todos.
En El Alto (pasa) lo mismo, la dirigencia vecinal (está) dividida, primero se hablaba de dos Fejuve, ahora se habla de tres federaciones de juntas vecinales. Hemos tenido que conversar con las tres, hemos tenido que conversar con los 14 distritos de las juntas vecinales, con las 20 provincias de La Paz, hemos tenido que conversar con las 16 provincias de Cochabamba, con todos los sectores sociales de Cochabamba.
Ha sido muy arduo, muy duro, pero lo importante han sido dos cosas: que este diálogo lo hemos convocado de manera sincera, no simplemente para que la gente deje de bloquear, sino intentando unir y sanar a Bolivia, que está muy fraccionada, muy herida. (…) Y lo segundo, es que tenemos que lograr pacificar el país y, creo yo, estamos en vía de ello.
—¿En cuántas reuniones ha participado?
— (Ríe) A ver, mire, son las 14.30 de hoy, nueve reuniones. Solo de hoy. La primera con un sector de transportistas; la segunda, con un sector de gremialistas de El Alto; la tercera, con un sector de campesinos de El Alto; la cuarta, con un sector de movimiento cívico de La Paz; la quinta, con la Federación de Padres de Familia de El Alto, luego con un sector de transporte pesado, con los mineros, ocho, y con senadores y miembros del Pacto de unidad, nueve.
—Y todavía le quedan…
—El resto de la tarde, unas seis o siete reuniones.
—¿Cada organización viene con sus propias demandas?
—Gracias a Dios no, hay en algunos casos que vienen con alguna cuestión adicional, por ejemplo hoy día (el lunes pasado) los transportistas de El Alto venían con algunos reclamos específicos (…) ellos ya expresaron un apoyo a la pacificación del país hace una semanas atrás y hoy vienen diciendo ‘qué vamos a hacer con nuestros créditos, no hemos trabajado un mes y el banco no nos espera’, ‘Qué vamos a hacer con el proceso de transformación de la matriz de combustión de gas, o de gasolina a gas’ (…) ‘qué vamos a hacer con la ANH, (…) con el SOAT que es solamente una empresa en todo el país’ (…). Son requerimientos distintos, (…) pero por lo general, los requerimientos de los movimientos sociales que tienden a buscar la pacificación son casi similares, que tienen que ver con convocar a elecciones, con el tratamiento de las personas heridas, con la responsabilidad, el tratamiento de los fallecidos, el tratamiento de las personas masistas o exautoridades que están queriendo salir del país y que están asiladas, qué va a pasar con los proyectos que se venían desarrollando, en ese orden están casi la mayoría.
(…) A veces esto es como las fichas del dominó que están paradas una tras otra, usted tumba una y todas las otras se van tumbando, pero tiene que golpear la una con la otra, tenemos que llegar a conversar. Nosotros le decimos, mire, con tal sector ya hemos acordado esto y esto, y ya es más fácil el diálogo, pero no dejan de ser (complicados).
—¿Cuál es la organización más dura, más difícil?
—Todas han sido difíciles, pero por ejemplo la que tuvimos anoche (el domingo) en Cochabamba fue la más difícil porque pedían y exigían la renuncia de Jeanine Áñez, entonces es más complicado lidiar. Inclusive le pidieron la renuncia al senador (Arturo) Murillo (ministro de Gobierno), pero cuando hay buena predisposición, (se logra), porque una cosa es que yo vaya a un diálogo con posiciones radicales, pero esto no significa necesariamente que sea intransigente. Yo puedo tener una posición radical (…), pero no intransigente.
—Pero mucho de esos movimientos también pretendían el retorno del expresidente Morales.
—Yo creo que eso se ha ido disipando poco a poco y cada vez es más improbable, porque ¿Evo Morales llegaría en calidad de qué?, ¿de presidente? (…) Resulta que si algún sector social del MAS decía que todavía tenía que ser aceptada en el Congreso la renuncia de Evo, ya el Congreso no sólo que no aceptó la renuncia, la consintió tácitamente en dos momentos, en el momento que empieza a sesionar sin considerar la carta y en segundo lugar, en el momento en el que le remite a la Presidente, bajo el título de Presidente del Estado, una ley para su promulgación .
—Hablando de las negociaciones con el Legislativo, ¿cuál fue su participación?
—Aquí hay que reconocer la participación del Consejo Episcopal, del cuerpo diplomático, a través del embajador de la Unión Europea y del delegado de Naciones Unidas que vino. Hemos participado en varias reuniones con los asambleístas, hemos participado con los exministros…
—¿Con qué exministros?
—Preferiría no mencionarlos porque ellos pidieron cierta reserva (…), pero fueron tres exministros (…) que podrían considerar parte de un gabinete político importante. Entonces, nosotros fuimos los que articulamos poco a poco, porque somos convencidos que la única forma de lograr paz es a través del diálogo.
Hemos debatido punto por punto la ley que modificó el marco del Régimen Electoral, nos hemos puesto de acuerdo y en un momento hubo posiciones intransigentes. No nos olvidemos que la ley prohíbe la postulación de quienes ya hayan sido reelectos en el mismo cargo. Fíjese la importancia del respeto al referéndum del 21 de febrero, en esa ley está. Aprobada por los 2/3 masistas, porque fue parte del consenso. Eso costó, por ejemplo, un cuarto intermedio de un día para otro, porque la bancada del MAS se resistía, decía: “No necesitamos poner, ya hay una sentencia constitucional que permite la repostulación” y nosotros decíamos: “Si está en una ley que es posterior a esta sentencia constitucional, porque la sentencia es del año pasado y si hay ley de este año, quiere decir que esta ley deja sin efecto todas las normas que la contradigan (…) y por lo tanto se prohíbe la rerelección”. Ése fue un punto neurálgico en la discusión.
—Da la impresión de que el MAS se ha dividido entre masistas y evistas, y que en los movimientos sociales podría estar pasando lo mismo. ¿Cómo está la correlación de fuerza entre estos dos grupos en el Legislativo?
—Yo creo que está completamente desbalanceado (a favor de los masistas). Lo que pasa es que hay un dicho que dice “muerto el rey, viva el rey”, entonces, ya se dieron cuenta que Evo ya no está en el Gobierno, ya no tiene la autoridad, ya no tiene el poder y hasta ellos mismos, creo yo (…), sintieron cierta liberación de decir lo que piensan y que (…) el MAS, no puede perderse, que si sigue este fraccionamiento en un par de elecciones, se pierde (…). Muchos de los “masistas masistas”, a diferencia de los “masistas evistas” encuentran que grandes responsables de todo esto fueron los ministros y el propio Evo (…). De igual manera, en los movimientos sociales son más los masistas que los evistas.
—Y a raíz de eso hay un fraccionamiento en los sectores sociales
—Claro, hay un fraccionamiento prácticamente yo diría en todos los movimientos sociales, no hemos podido apreciar un solo movimiento social que se haya mantenido íntegro en una posición, íntegro me refiero a que todo juntos.
— Pero los cocaleros del Chapare…
—Ahí en el tema de los cocaleros se ve más un sentimiento evista, pero ahí hay que destacar (que) la dirigencia de las seis federaciones del trópico, más allá de ese sentimiento, ve una casi imposibilidad de que Evo vuelva y hay como una especie de resignación, a pesar de que ellos siguen diciendo y mantienen posiciones duras, ‘para nosotros, Evo Morales sigue siendo presidente hasta el 22 de enero y debería asumir el cargo, por eso desconocemos a Jeanine Añez’.
—Pero ese sector, pese a eso, está dialogando
—Claro, pero en el diálogo han dicho: ‘sabe qué, para que no haya disputa, no haya confrontación, ese punto démoslo por superado’, digamos. Entonces ellos han llegado a ese acuerdo.
—Se decía que durante el diálogo no se podía definir nada si no se llamaba a México
—Lo que pasa es que en el proceso de negociación inicial, me refiero con legisladores masistas, hubo un paulatino incremento en las peticiones. Entonces, pedían una cosa y nosotros decíamos, ‘ok’, pero (…) ellos decían ‘tenemos que consultar con el presidente Morales’, entonces había una constante consulta.
Yo creo que para llegar al acuerdo (que posibilitó la ley) inclusive se hizo la consulta con México, lo que no sé, no tengo conocimiento a ciencia cierta si México dijo ‘ya está bien’, aunque lo escuchamos a Evo diciendo no voy a la reelección, no voy a participar en las próximas elecciones, pero una cosa es la voluntad de Evo diciendo que no quiere ir a las elecciones y otra cosa es decir no se acepta la rereelección, son cosas distintas. Por eso, tal vez, la posición del MAS de resistir a poner ese artículo.
—¿En qué cedió el Gobierno, ante el Legislativo y ante los sectores sociales, para lograr acuerdos?
—Ha cedido en viabilizar, consensuar, una ley electoral, porque podía (hacerlo) por decreto y no haber esperado tanto tiempo, prácticamente más de una semana, ha cedido que se haga eso de manera legal en el sentido del trámite de la ley. Ha cedido en dejar sin efecto el decreto supremo 4078 que autoriza la salida de los militares (…) Se ha reconocido la indemnización para los heridos, la indemnización para los fallecidos. Todos esos aspectos el gobierno ha cedido y a cambio de ello, los movimientos sociales han cedido a desmovilizar.
—¿Y en el legislativo? Se presentó este proyecto de ley para dar inmunidad que fue rechazado por la Presidenta, ¿hubo otro tipo de iniciativas que se quiso imponer?
—Creo que hay que aclarar algo, yo, la verdad, no sé si lo que pretendía el Legislativo era dar inmunidad. Lo cierto, y lo claro que, en ningún momento, ni siquiera se pasó por asomo del Gobierno, era generar cualquier tipo de impunidad, ésa fue otra discusión muy fuerte con los asambleístas y con los exministros, porque desde ya se planteó en ese momento y nosotros le dijimos claramente que si había lugar a una impunidad, nosotros estábamos dispuesto a romper el diálogo (…) porque resulta que eso vino producto de esa serie de demandas progresivas. Finalmente, cuando pudimos ponernos de acuerdo con el texto de esta ley que generaba la posibilidad, o la idea de algunos, de impunidad, de repente nos dicen: “Bueno, entonces ahora pongámonos de acuerdo con la ley electoral” y entonces en ese momento yo le dije: “Oiga, ya pues, decídanse, ¿hasta cuándo van a seguir poniendo más condiciones para pacificar el país o ustedes quieren que la gente se siga muriendo? ¿O quieren que siga habiendo actos violentos?”. Entonces evidentemente eso significó que ellos depongan esa actitud y que sigamos en el marco de la pacificación.
—¿Y no hubo otras condicionantes?
—No, no hubo, fuera de eso que el primer condicionante es que viaje Evo, el segundo condicionante es que se entreguen los salvoconductos, el tercer condicionante es que nos hagamos cargo de los heridos y los muertos, siempre condicionante, siempre una condición.
—¿Qué pasa con los salvoconductos? El exministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, está acá o viajó?
—No lo sabemos, no está él dentro de ninguna lista de asilados políticos, él no forma parte, no tenemos conocimiento de que haya salido del país.
—¿Y el exministro de Gobierno Carlos Romero?
El exministro Romero él sí tiene una solicitud de asilo, si mal no recuerdo es a México.
—Pero no se ha dado ese salvoconducto
—No, porque estábamos viendo que lleguen ellos a una negociación con el Estado, ahora que ya se ha negociado se tendrá que proceder conforme a las normas del derecho público internacional.
—Se habla que con en el Chapare el diálogo es dificultoso por el tema del narcotráfico. ¿Cómo es esto?
—A ver, este es un gobierno de transición y como gobierno de transición tiene una finalidad esencial y una finalidad general.
La finalidad esencial es convocar a un proceso eleccionario y viabilizar todo lo que sea necesario para un proceso eleccionario. No convocará él formalmente, será el Órgano Legislativo, el Electoral, pero esa es la finalidad. Pero este Gobierno (también) tiene una finalidad general y es que es gobierno que debe gobernar aún en estos días en los que no hay elecciones y gobernar significa establecer que los proyectos que vinieron desarrollando tienen que continuar. No tenemos tres meses para hacer toda una planificación del Estado, entonces no vamos a pretender cambiar el Estado como lo tendría que hacer un gobierno que asuma un nuevo poder, ese sí dirá ‘a mí no me gustaba la anterior política del Estado y la cambio porque para eso soy gobierno’, en cambio eso no nos está permitido, no podemos cambiar. Fíjese que cuando se le preguntó a la Presidente del Estado por qué no rompíamos relaciones diplomáticas con México, si México había incumplido la parte que le corresponde del asilo político (con Evo Morales), porque se supone y está establecido en la norma que todo asilado político no puede emitir opiniones con respecto a política interna de su país, porque va a seguir haciendo política, entonces la posición de México fue decir ‘saben, yo no puedo hacer nada y evitarle (a Morales) que ejerza su derecho a la expresión. Evidentemente causó un roce entre Bolivia y México y se le preguntó a la presidenta Jeanine ‘¿van a romper relaciones con México producto de esto? Y ella fue lo suficientemente cauta, como creo que tiene que ser un gobierno de transición, y dijo: ‘no’, porque es una decisión de estado y es una decisión que puede afectar al próximo gobierno. Entonces no podemos, siendo un gobierno de transición, tomar decisiones que puedan afectar al próximo gobierno.
Entonces, (…) pretender cambiar una política de estado (respecto al Chapare y la coca) que se ha venido desarrollando en los últimos 10, 12 años (…) es prácticamente casi modificar radicalmente el régimen que se venía haciendo. Es ahí donde digo que este gobierno debería tener la suficiente cautela para no tomar decisiones ni con relación al Chapare ni con relación a temas de la política económica esencial que cambien la estructura del Estado.
QUEDA CONFIAR QUE EL MAS NO PRESIONE PARA EL TSE
REDACCIÓN CENTRAL
El ministro de la Presidencia, Jerjes Justiniano, asegura que sólo queda confiar en que los legisladores del Movimiento Al Socialismo (MAS) cumplan la ley y no intenten imponer vocales al Tribunal Supremo Electoral (TSE). “No queda otra opción”, asegura cuando se le pregunta sobre el tema.
“Había una posición bien dura en algunos asambleístas de lo que era antes la oposición y que ahora es el oficialismo. Ellos decían: no podemos confiar, porque ya lo hemos visto, hemos convivido con ellos situaciones en la que nos han obligado a negociar algo y luego no han cumplido, entonces ¿qué nos garantiza que cumpla? Lamentablemente, la ley nomás”.
Los legisladores masistas adelantaron hace una semana que no impondrían nombres para el TSE, lo cual es rescatado por Justiniano: “Ellos han dicho que todo va a ser de consenso y hasta ahora más o menos todo ha sido de consenso”.
El lunes, la presidenta transitoria Jeanine Áñez designó a Salvador Romero como vocal al TSE por el Órgano Ejecutivo.
Romero presidió la Corte Nacional Electoral de Bolivia entre 2006 y 2008 y es una figura conocida en el ámbito electoral internacional.
SU AMISTAD CON CAMACHO LO LLEVÓ AL MINISTERIO
REDACCIÓN CENTRAL
Cuando se le pregunta su relación con el presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, el ministro de la Presidencia Jerjes Justiniano reconoce que ocupa esta cartera gubernamental precisamente por su amistad con el líder cruceño. Por eso —agrega— intenta convencer al cívico que se presente como candidato en las elecciones generales.
“Yo estoy aquí por él y eso no lo voy a negar nunca, porque yo era su abogado, yo soy abogado de su familia de hace más de 10 años. Me pidió que lo asesore en todo este tema del comité, yo no era abogado del comité, nunca fui parte del comité, eso es bueno aclararlo”.
Gracias al trabajo que realizó como asesor, la presidenta transitoria Jeanine Áñez le pidió su colaboración como ministro.
“La Presidenta no me lo dijo no porque era yo, sino porque ella fue bien clara, el primer día en el que se generó la posibilidad de una sucesión, ella dijo si existe consenso de los movimientos cívicos yo acepto y éramos parte de un movimiento cívico ciudadano y por eso terminé aquí y vuelvo a repetirlo, lo que dije al principio, es gracias a mi amistad con Luis Fernando Camacho”.
Busca convencer al líder cívico
Ante la pregunta de si votaría por Camacho, Justiniano deja la cosa clara: “Yo le he sugerido (…) Yo soy el que le está convenciendo de que se haga candidato, es el momento histórico, no podemos dejar desaprovechar los momentos históricos (…) Entonces, si usted me pregunta si yo votaría por él, yo le estoy convenciéndolo para que él sea candidato”.
Reconoce que el líder cívico ha mostrado un liderazgo “meteórico” que ahora lo catapulta como un potencial presidenciable.
TEXTUAL
"No lo sabemos (si el exministro Juan Ramón Quintana está en el país), no está él dentro de ninguna lista de asilados políticos, él no forma parte, no tenemos conocimiento de que haya salido del país".
"Evidentemente ha cambiado mi vida porque he dejado mi oficina, yo tengo mi oficina particular, yo me dedicaba al ejercicio libre, por primera vez en mi vida soy funcionario público, nunca había sido funcionario público de nada".
"Soy un convencido, soy un creyente y creo que Dios nos ha puesto y nos pone en lugares a veces impensados, creo que los caminos de Dios son insondables, son extraños, misteriosos, pero por algo nos pone".



